13.11.14

Ferreira: "Escribo sobre la violencia para curarme de lo que yo viví"

El escritor colombiano Daniel Ferreira, ganador del Premio Clarín, explica por qué  Rebelión de los oficios inútiles  exorciza sus propios fantasmas

Daniel Ferreira, autor colombiano de Rebelión de los oficios inútiles, novela ganadora del Premio Clarín de Buenos Aires, Argentina./revista Ñ


Fechada en un momento clave de la historia de Colombia, cuando el fraude electoral enciende la mecha de la violencia política, Rebelión de los oficios inútiles, la ganadora del XVII Premio Clarín de Novela, narra en tono épico una toma de tierras encabezada por una mujer de 72 años y protagonizada por los trabajadores variopintos de un sindicato de oficios menores, es decir, el escalón más bajo de la pirámide social. Pero también cuenta el viaje errático de un hijo de millonarios detrás de una mujer que no lo ama, y su sueño imposible de construir un barrio exclusivo en la cima de una montaña. Narra, de manera coral, siguiendo los derroteros de distintos personajes, la fundación de un diario y su ocaso; los atropellos de los encumbrados y sus malas artes, los abusos y violaciones a los derechos humanos, la opción por la lucha armada de quienes ya no tienen nada que perder.
Todavía aturdido por la noticia y los festejos del premio, Daniel Ferreira confiesa que fue "un shock" para él. "Nunca esperé que hubiera tanto público, era como si le estuviera pasando a otro", confiesa. Sin embargo, no es el primer premio que obtiene este colombiano de 33 años: dos de sus novelas anteriores ganaron concursos en México y en Cuba.
-La novela ganadora  forma parte de un proyecto mayor, una “Pentalogía de Colombia”.
-Sí, mi proyecto son cinco novelas que he imaginado como una cadena de voces que atraviesan el siglo XX de Colombia y que retoman episodios de violencia extrema en los que, creo, está el origen de la sociedad actual, una sociedad desesperanzada, que está tratando de buscar horizontes, de repararse, pero cuyas heridas siguen abiertas.
-Hay una fecha precisa en torno a la que se organiza la historia: el 19 de abril de 1970.
-Es un punto de giro en Colombia, la caída del Frente Nacional, un reparto del poder entre dos partidos hegemónicos, la guerra fratricida del bipartidismo. En ese momento sube un presidente nefasto, Misael Pastrana, y ese hecho desencadena la aparición de una guerrilla tristemente célebre, el M-19. Esa década acabó muy mal, con doce grupos guerrilleros tratando de tomar el poder. En las décadas siguientes empezaron a jugar factores nuevos, como el narcotráfico y el paramilitarismo. En la novela, la narración está a cargo de un periodista que decide tomar una decisión muy de la época: alzarse en armas, porque ya las palabras no eran suficientes.
- La toma de tierras que es el centro del relato ¿es un hecho real ficcionalizado?
- Tomo un episodio casi olvidado de la región donde nací, una toma de tierras a fines de 1969, que quedó inserta en la memoria de la comunidad como algo épico. Pero lo que amplía ese horizonte son hechos que estaban ocurriendo a nivel nacional, políticas de represión del Frente nacional, la resistencia de la organización campesina, estrategias que abrieron abismos de clases.
- Los protagonistas anónimos de la toma son trabajadores de "oficios inútiles".
- Sí, el título de la novela, está relacionado con que son esos oficios que infravaloramos como pegar los ladrillos, barrer las calles, vender alimentos. Oficios muy representativos de una sociedad como la colombiana cuyo progreso se ha postergado tanto.
- Es muy fuerte el personaje de Anita Larrota, la líder de la invasión.
- Es un personaje tomado de una Anita Larrota real. Mi mamá empezó a contarme parte de la historia, mi abuelo otra parte; me la describían como una señora ancianita con trenzas blancas, que se metió en esto, enfrentándose a piedras con todo el mundo.
- ¿Por qué decidiste abordar este tema?
- Me interesa la violencia por lo que provoca en las sociedades,  en la gente que perpetra los crímenes, la gente que los sufre y la gente que tiene que reconstruirse a partir de eso. Cuando escriba la última pieza, quiero borrar este tema de mi vida. Es un tema que estoy exorcizando con esto, una forma de curarme de mi propia infancia, de lo que yo viví.
- ¿Qué fue lo que pasó en tu infancia?
- Vivíamos en un pueblo cercado, con toque de queda todos los días, con atentados. Cuando tenía 6 años salí a la puerta de mi casa y ví morir a unos policías, los ví agonizando y ví los perpetradores que me saludaban. Y me empecé a preguntar por qué, por qué se morían las personas, por qué se tenían que esconder, por qué se tenían que ir. Cuando salí de mi pueblo, fue un descubrimiento ver que a todos nos había pasado. Yo no he podido eludir esos temas, y no por ninguna idea de compromiso sartreano. Los hechos se han impuesto. Hemos vivido una época muy fecunda para odiarnos y para matarnos y despedazarnos, y yo escribo sobre ella.

Ferreira Básico

Colombia, 1981. Escritor, periodista y bloguero.
Es autor de las novelas “La balada de los bandoleros baladíes” (Premio Latinoamericano de novela Sergio Galindo 2010) y “Viaje al interior de una gota de sangre “(Premio Latinoamericano de novela Alba Narrativa 2011).

Los dos títulos anteriores pertenecen a su proyecto Penta logía de Colombia, cuyo tercer volumen es el trabajo que el autor presentó al Premio Clarín Novela.
Se trata de un testimonio descarnado de una realidad latinoamericana que convive con la muerte y el horror, y de la violencia cíclica de su país en particular.
Sus ensayos, crónicas y relatos han aparecido en medios como la Revista Casa de las Américas (Cuba), Letras Libres, Hermano Cerdo y Confabulario (México) y el diario El Espectador (Colombia), donde escribe el blog cultural En contra.
En 2013 el Instituto Cervantes y la Universidad Alcalá de Henares le otorgaron el Premio al Mejor Blog de Difusión de la Cultura en Español Una hoguera para que arda Goya, que el jurado se destacó por su calidad estética, la variedad de recursos y su accesibilidad. El blog está en www.unahogueraparaqueardagoya.blogspot.com

Fragmento de Rebelión de los oficios inútiles

esta historia comienza el día que fundé un periódico y continúa el día en grabo este mensaje de viva voz en la bocina de un magnetófono, porque ya no escribiré más, porque debajo de los escombros de mi casa destruida encontré el cuerpo de mi hermana Luisa, fundé ese periódico para acompañar a un pueblo, para narrar sus luchas y necesidades, para contar sus historias domésticas, pero un pueblo que no se paraliza ante la atrocidad cotidiana, que permanece impertérrito ante la desaparición y la muerte, que animaliza al enemigo para darle muerte como a bestia sin alma, un país que responde unánime a los mercaderes de la moral, a la puesta en escena de los gobernantes y sus bufones, un país rodeado de muerte que se regodea con imágenes de millares de seres caídos y pide enseguida la pena de muerte para pagar crimen con crimen, para apaciguar su sed de sangre y su morbo, un país que masacra de uno en uno para que no se note el genocidio, un pueblo que es un monigote que permanece impávido ante la injusticia, un maniquí que considera a los escuadrones de la muerte como males necesarios, un país de sicofantes, de impostores, de traidores, con ciudadanos acéfalos que actúan como subnormales, con artistas y músicos despreciables que actúan como bufones de una clase y hacen las bandas sonoras para acompañar el ruido de fondo (...)

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