18.1.11

Patos salvajes sobre un lago congelado

Estas son las primeras entregas de los famosos diarios del narrador y ensayista Ricardo Piglia, que la revista Ñ junto a El País de España, comienzan a publicar en forma exclusiva en la Argentina, y en España, a razón de una vez por mes, durante seis meses


RICARDO PIGLIA: "Al principio las cosas fueron difíciles. No tenía nada que contar, mi vida era absolutamente trivial.".foto.fuente:Revista Ñ

Lunes

Paso la noche internado en el Hospital de Princeton. Mientras espero el diagnóstico, sentado en la sala de guardia, veo entrar a un hombre que apenas puede moverse. Alto, ojos claros, saco negro de corderoy, camisa blanca, corbata pajarita. Le piden los datos pero él vacila, está muy desorientado, dice que no puede firmar. Es un ex alcohólico que ha tenido una recaída; pasó dos días deambulando por los bares de Trenton. Antes de derivarlo a la clínica de rehabilitación tienen que desintoxicarlo. Al rato llega su hijo, va al mostrador, completa unos formularios. El hombre al principio no lo reconoce pero por fin se levanta, le apoya a su hijo la mano en el hombro y le habla en voz baja desde muy cerca. El muchacho lo escucha como si estuviera ofendido. En la dispersión de los lenguajes típica de estos lugares, un enfermero puertorriqueño le explica a un camillero negro que el hombre ha perdido sus anteojos y no puede ver. "The old man has lost his espejuelos", dice "and he can't see anything". La extraviada palabra española brilla como una luz en la noche.

Miércoles

Me dijo que había estado preso por estafa y me contó que su padre era vareador en el Hipódromo y que había tenido mala suerte en las carreras. A los dos días apareció de nuevo y volvió a presentarse como si nunca me hubiera visto. Sufre una imperfección indefinida que le afecta el sentido de realidad. Está perdido en un movimiento continuo que lo obliga a pensar para detener la confusión. Pensar no es recordar, se puede pensar aunque se haya perdido la memoria. (Lo vengo sabiendo por mí desde hace años: sólo recuerdo lo que está escrito en el Diario.) Sin embargo, no olvida el lenguaje. Lo que necesita saber lo encuentra en la Web. El conocimiento ya no pertenece a su vida. Un nuevo tipo de novela sería entonces posible. "Necesitamos un lenguaje para nuestra ignorancia", decía Gombrowicz. Ese podría ser el epígrafe.

Domingo

Por fin conozco a un detective privado. Ralph Anderson, Ace Agency. Kathy lo contrató para encontrar a su madre que la abandonó cuando tenía seis años. Ralph la localizó en Atlanta, Georgia. Se había cambiado el nombre, vivía en el centro de la ciudad, trabajaba en una revista de modas. Kathy no se animó a ir a ver a su madre, pero se hizo amiga del detective. Muchos de sus clientes buscan a sus parientes perdidos y luego no se deciden a encontrarlos. Ralph vive en un departamento cerca de Washington Square. Abajo, al entrar en el edificio, control en la puerta, detector de metales, cámaras. Ralph nos está esperando al salir del ascensor. Debe tener treinta años, anteojos oscuros, cara de zorro. Vive en un ambiente de techos altos, casi vacío, con ventanales sobre la ciudad. Tiene cuatro computadoras puestas en círculo sobre un amplio escritorio, siempre encendidas, con archivos abiertos y varios sites activados. "Ya no hace falta salir a la calle", dice. "Lo que se busca, está ahí". Fuma un joint tras otro, toma ginger ale, vive solo. Investiga la muerte de tres soldados negros de un batallón de infantería apostado en Irak, con mayoría de oficiales y suboficiales texanos. Una agrupación de familiares de soldados afroamericanos lo ha contratado para investigar. Está seguro de que han sido asesinados. Si lo logra probar, irán a tribunales. Nos muestra las fotos de los jóvenes soldados, los tres miran la cámara de frente, sin sonreír. Luego, vamos a cenar a un restaurant chino.

Jueves

Curiosamente nadie parece haber reparado en que no fue T.W. Adorno el primero en establecer una relación entre el futuro de la literatura y los campos de exterminio nazis. En 1948 Brecht en sus Conversaciones con los jóvenes intelectuales, ya había planteado el problema. "Los acontecimientos en Auschwitz, en el ghetto de Varsovia y en Buchenwald no admiten indudablemente descripción alguna en forma literaria. En efecto, la literatura no está preparada para semejantes acontecimientos, no ha desarrollado medio alguno para ellos". Luego Adorno se refirió al mismo asunto en su ensayo de 1955 La crítica de la cultura y la sociedad, donde escribe con su habitual tono admonitorio: "La crítica cultural se encuentra frente al último escalón de la dialéctica entre cultura y barbarie: después de lo que pasó en el campo de Auschwitz es un hecho de barbarie escribir un poema, y este hecho corroe incluso el conocimiento que señala por qué se ha hecho hoy imposible escribir poesía". Brecht no acepta por supuesto esa condena de la poesía, sólo se refiere a las dificultades técnicas que plantean las relaciones entre historia y literatura. Unos años antes, en su Diario de trabajo, el 16 de septiembre de 1940, había escrito: "Sería increíblemente difícil expresar el estado de ánimo con que sigo la batalla de Inglaterra en la radio y con que luego me pongo a escribir Puntila. Este fenómeno demuestra por qué no se detiene la producción literaria, a pesar de guerras como ésta. Puntila casi no significa nada para mí, la guerra lo significa todo; sobre Puntila puedo escribir casi cualquier cosa, sobre la guerra nada. Y no quiero decir que no 'deba' escribir, sino que realmente 'no puedo'. Es interesante observar cómo la literatura, en tanto práctica, está alejada de los centros en los que se desarrollan los acontecimientos de los cuales depende todo". La tesis de Adorno encontró rápida difusión entre los críticos culturales siempre dispuestos a aceptar la metafísica del silencio y los límites del lenguaje. Brecht en cambio, con astucia y sin ilusiones, siguiendo la experiencia de los perseguidos y de los malvivientes, nunca se preguntó si era lícito lo que estaba haciendo, sólo le interesaba saber si era posible.

Lunes

Ante la proliferación de libros encontrados entre los papeles –en los archivos de la computadora– de famosos autores muertos (Bolaño, Cabrera Infante, Nabokov, etc.) un grupo de escritores ha decidido ganarse la vida escribiendo novelas póstumas. Luego de varias reuniones decidieron escribir la novela póstuma de Samuel Beckett, Morán, una continuación de la trilogía. Junto con el manuscrito deben inventar la forma en que el libro ha sido encontrado. Beckett le llevó la novela a su psicoanalista Winnicott quien le aconsejó que no la publicara. Aliviado, Beckett bajó precipitadamenrte las escaleras y olvidó el manuscrito. Años después, un joven investigador de la Universidad de California en Irving , descubrió la novela en el archivo no clasificado de Winnicott. Negocian directamente con los herederos y, luego de acordar el anticipo, entregan el libro, etc.

Sábado

Todos los días veo al viejo que sale de la casa y camina despacio por la nieve hasta el borde de la laguna. La bruma de su respiración es como una niebla en el aire transparente. Hemos conversado varias veces al cruzarnos en el camino de entrada, ha enseñado física aquí en Princeton en los años cincuenta y ahora está retirado, vive solo, su mujer murió el año pasado, no tiene hijos, se llama Karl Unger y es un exiliado alemán. Cuando llegan los patos salvajes se oye primero un ruido tenue, como si alguien sacudiera en el cielo una tela mojada. Casi inmediatamente se empiezan a oír los graznidos y se los ve venir volando en fila india y después formando una V sobre el fondo del bosque. Dan dos vueltas sobre la laguna hasta que se lanzan hacia el agua congelada y cuando se zambullen patinan con las alas abiertas y el cuello contra el hielo. Vuelven caminado torpemente, resbalan y algunos se quedan quietos con las patas como huesos muertos en la escarcha. Viven en el presente puro y cada mañana se sorprenden al chocar contra el hielo. Han perdido el sentido de la orientación. Buscan las aguas templadas del lago donde tendrían que empezar la migración hacia las tierras cálidas. Cuando veo al viejo profesor salir al jardín y atravesar la nieve y llegar hasta la laguna para alimentar a los patos salvajes que se están muriendo de frío, sé que empieza otro día que será igual al anterior.

15.1.11

De cuando la escritura es colectiva y multiformato

El 19 de enero comienza To be continued, un proyecto literario online que incluye texto, audio y vídeo


Aspecto de la página web To be continued.foto.fuente:lavanguardia.es

Primero fueron los postestructuralistas. Tanto el concepto de autor, como el de texto lineal, se ponen en duda, mucho antes de que la literatura digital fuese una alternativa al alcance de todos. El semiólogo francés Roland Barthes (1915-1980) diferenciaba entre un texto "escribible", en el cual el lector reinterpreta libremente y adquiere un papel activo en el proceso creativo, y un texto "legible", donde se restringen estas posibilidades y se adquiere conocimiento a través de la pasividad. Jacques Derrida (1930-2004) prefiere enfrentarse al texto abierto bajo su "metodología de la descomposición", observándolo como pedazos o fragmentos que remiten a otros. La intertextualidad, de esta manera, es una especie de montaje que permite seguir distintos hilos. Michel Foucault (1926-1984), por su parte, concibe el texto en términos de red y, por lo tanto, es capaz de interconectar distintas voces. Y los pensadores Deleuze y Guattari desarrollan su "rizoma" en el que "una meseta está siempre en el medio, ni al comienzo o al final".


Filosofía, pero no se asusten, porque la intuición teórica siempre lleva a la práctica, aunque sea rebajando el brebaje todo lo necesario. La red - no siempre - es un claro ejemplo, no les descubriremos nada al respecto. Pero, más allá de si la cuestión esencial se centra en un cambio de formato o de paradigma, lo importante, muchas veces, es jugar. Jugar, en serio, evidentemente. Así nace 'To be continued', un concurso de novela ilustrada en colaboración que podremos leer en internet. Los organizadores, que cuentan con el apoyo de Ediciona, Soopbook, Aloído, Dosdoce y el Instituto Cervantes, convocan a escritores, fotógrafos e ilustradores a crear, entre todos, una obra colectiva. La aventura comienza el 19 de enero.

Primer paso. Se publica un capítulo con final abierto. Y la apuesta por la calidad queda asegurada porque el encargado de escribirlo es Santiago Roncagliolo, ganador del Premio Alfaguara. A partir de ese momento, el proyecto pasará a manos de los concursantes y serán ellos los que, con su imaginación, talento y entusiasmo, propondrán posibles continuaciones a la historia, en capítulos de entre cinco y 15 páginas.

Se sabe que éste no ha sido el primer experimento con estas características. Muchos son los escritores – profesionales o no - que, a modo de wiki, han "fabricado" relatos a partir de una comunidad. Tal vez lo interesante de la propuesta, para asegurar un criterio propio y coherente, es que existe un comité editorial, formado por Xavi Bru, Arantxa Mellado, Javier Giner, Diego Salazar, Iván Thays, Blanca Rosa Roca, Martín Gómez y José María Morote, además de dejar una "silla vacía".

Los textos estarán abiertos a comentarios, con la intención de que el mismo proceso creativo sea un foro que determine los derroteros de la trama. Al final de cada capítulo, el autor del texto seleccionado será premiado con 100 euros en metálico y un e-reader, además de formar parte, en el próximo capítulo, de la "silla vacía" de la que hablábamos. También recibirá un tanto por ciento de los derechos de autor generados por las ventas del libro que surja del proyecto, que contará con 15 capítulos, y que será editado por Roca. También se publicará en formato digital, descargable desde las principales plataformas, y en una aplicación que reunirá los mejores materiales que lleguen a la web.

El proyecto quiere ser multiformato y, por eso, paralelamente al concurso de escritura, se desarrollará uno de ilustración, abierto a todo tipo de técnicas, desde dibujos a fotografías. El funcionamiento y el premio serán los mismos que en el caso del texto, aunque aquí se unirá al comité editorial José Luis Martín, Director de 'El Jueves'. A la vez, se creará un canal de vídeo y uno de audio para que los internautas puedan colaborar ayudando con las localizaciones en las que transcurre la acción o creando la que será la banda sonora del libro. Un libro diferente para unos tiempos - lo aceptemos o no -diferentes.

14.1.11

Consejos para un cuentista dubitativo

"Si al releer tu cuento tú mismo te aburres, no vale la pena encariñarse y pensar que a los demás va a gustarle. El cuento solo ha servido para limpiar tu cabeza, y hay que empezar de nuevo…, con otro cuento"

El escritor cubano Ronaldo Menéndez.¿Cuentista y dubitativo? © Daniel Mordzinski. fuente:revista eñe

Aquí van sus consejos. Sus...

Consejos para un cuentista dubitativo

1. Un cuento es un fotograma que uno captura en un momento único. Aprieta el obturador: escribe el cuento en el momento mismo en que aparezca en tu cabeza. Si fallas, podrás pensar que no eres un mal escritor sino un mal fotógrafo.

2. En etapas de febril creación de cuentos, nada de sexo (incluida la masturbación). La pulsión erótica, transformada en el arte de narrar, se convierte en una poderosa energía. Eso si realmente tienes talento de escritor, porque si no lo tienes estarás desperdiciando tu talento onanista.

3. Escucha el cuento. Escucha la música que tienen la sucesión de las palabras mientras escribes un cuento. El escritor de cuentos que atrapa el tono adecuado, lo tiene todo. Podría ir silbando su cuento por la Gran Vía y la gente leerá lo que silba.

4. ¿Cuál es el papel de un mal cuento? Eso todo el mundo lo sabe. El papel de un mal cuento es un papel higiénico. Si al releer tu cuento tú mismo te aburres, no vale la pena encariñarse y pensar que a los demás va a gustarle. El cuento solo ha servido para limpiar tu cabeza, y hay que empezar de nuevo…, con otro cuento.

5. Si en realidad tienes entre manos un gran cuento, tienes un problema. O no lo tienes: olvida todos los consejos anteriores porque el gran cuento se escribe por sí solo, a través de ti. El autor de un gran cuento siempre es el otro: la tradición, el daimon que habita en el cuentista.

La convocatoria del premio de relato Cosecha Eñe 2011 está abierta hasta el viernes 1 de abril de 2011.

Hay 3000 euros en juego para el máximo ganador.

Consulta las bases, rellena este formulario y envía tu relato a través de la web.


Quienes lo leemos desde hace tiempo, sabemos que el autor de novelas tan celebradas por la crítica y los lectores como La piel de Inesa (Premio Lengua de Trapo 1999), Las bestias, Río Quibú y la más reciente de ellas, Covers. En soledad y compañía, es también un maestro del relato corto.

En un punto intermedio —si esto es posible— entre Borges, Rulfo y Lezama Lima, tres de sus mayores referentes en lengua castellana, Menéndez es autor de las colecciones de cuentos Alguien se va lamiendo todo (Premio David de Cuba 1990), El derecho al pataleo de los ahorcados (Premio Casa de las Américas 1997) y De modo que esto es la muerte (2002), además de relatos incluidos en revistas como Eñe y antologías en América Latina, Estados Unidos, Alemania, Francia y España. Y por si esto fuera poco, uno de los dos nuevos títulos que ya tiene listos para la imprenta, Una muchedumbre de conejos muertos, es —cómo no— su nuevo libro de cuentos.

Menéndez, como ves, no para. Ha sido miembro del jurado del premio Cosecha Eñe de relato en la edición de 2009, imparte talleres en centros de escritura creativa y formación literaria (el próximo será justamente sobre la obra de Vargas Llosa, en Fuentetaja), asesora a escritores con poca experiencia en el mundo editorial y acaba de terminar también Los que se comen lo que no se come, una novela en la que venía trabajando desde hacía diez años.

13.1.11

Ungar responde literariamente correcto

Antonio Ungar respondió a las preguntas de los lectores internautas en una entrevista digital en las páginas de El País de España

Antonio Ungar.foto.fuente:elpais.com

El escritor Antonio Ungar ha ganado el Premio Herralde de Novela con su novela Tres ataúdes blancos (Anagrama). El colombiano charla con los lectores sobre esta obra y su carrera literaria.

Los internautas preguntan a Antonio Ungar

Ernesto Vela Orbegozo

Los 8 años de Uribe en Colombia inspiraron en algo Tres ataudes blancos???

Uribe fue una inspiración, claro, como lo fueron Franco, Chavez, Videla y otros muchos personajes de la vida real que creen tener la clave del buen gobierno.

PARIS

Eres grande, te conocí en persona y te leí ENHORABUENA Y SIGUE ESCRIBIENDO

Gracias, Paris (¿Hilton?) y un abrazo.

Javier

Las orejas del lobo es una gran novela con momentos poéticos interesantisimos. La nueva, la que ganó el Herralde, parece alejarse de esa vena intimista y adquiere tintes más políticos. Cuál es la razón?

Hace años quería escribir una sátira a la forma en que se hace la política en América Latina y una sátira al poder en general (y más exactamente a los poderosos). Encontré por fin el tono hace unos tres años, y el resultado es esta comedia trágica. Me gusta que cada libro sea un proyecto completamente distinto al anterior, así es que me divertí mucho forzando el cambio de registro.

Casiano

En su obra se advierte una preocupación creciente por la deshumanización del individuo, por su pérdida de sensibilidad hacia el entorno y hacia sus semejantes. ¿Piensa usted que nos encaminamos a una nueva era en la que prime lo material sobre lo social y cada cual deba preocuparse de sí mismo en detrimento de sus semejantes? En ese caso ¿qué futuro nos espera en su opinión? ¿Se verá reflejado en su obra?

El narrador de esta novela es un tipo egoista, ensimismado, asislado, antisocial, torpe, egocéntrico, consentido. Y sin embargo la realidad de su país, Miranda, es tan terrible y tan violenta que acaba afectándolo. El tipo acaba jugandose todo por salvar a su país y al final entrega la vida de la gente que más quiere por esos deseos de cambio. Me parece que ciertas realidades exigen actos heroicos, aunque a veces esos actos heroicos resultan peores que las realidades que los desencadena. En cuanto al futuro, creo que es negro e inevitablemente algo de eso se verá en mis libros.

cg

¿Cómo influencia su obra el haber crecido en un contexto de escasez?

Crecí en una familia de clase media de una ciudad grande, así es que en ese sentido no viví la escasez en carne propia, pero en un país como Colombia, en donde el 55% de la población vive en la pobreza absoluta, la escasez te toca de muchas maneras. Creo que algo de esa vida al límite que viven muchos de mis compatriotas se cuenta en la novela.

Antonio

Acaba de salir, en Letras Libres, una reseña no muy elogiosa de tu libro. Se critica, principalmente, el retrato muy tópico de Latinoamérica y las herramientas insuficientes que has utilizado para derribar el lugar común de las repúblicas bananeras, con los dictadorzuelos sempiternos y las soluciones rocambolescas. Yo acabo de empezar tu libro. ¿Tú qué piensas? Un abrazo desde el Ecuador

Gracias. No he leido la reseña de Letras Libres, pero creo que si después de leer mi novela alguien piensa que América Latina se sigue pareciendo a los tópicos sobre América Latina, la culpa es de América Latina, no mía. Creo que nuestros dirigentes, criminales de la peor calaña en casi todos los casos, son los responsables de que las cosas estén como están (mal), no los escritores que contamos esa realidad. Abrazo.

Camila Duitama

Felicitaciones por el premio, como compatriota debo decir que es un orgullo. ¿Su experiencia en el extranjero aportó en la escritura de este libro? Teniendo en cuenta los casos de otros escritores colombianos contemporáneos a usted, ¿qué tan fundamental y necesario puede ser salir del propio país, para terminar escribiendo sobre él?

Vivir afuera ha sido fundamental para mí (desde los veinte años no he pasado más de tres en el mismo lugar). Sin embargo en este asunto no hay fórmulas mágicas: algunos de los escritores que más admiro nunca salieron de sus despachos (o de sus camas)...

Marcelo

En su obra última, en qué país se inspiró, y en quienes de sus líderes: Colombia o Venezuela; Uribe, y Chavez?

Uribe, Chávez, Franco, Videla, Pinochet, etc. Me parece que todos son enfermos con la misma patología (y que los pueblos que gobiernan o gobernaron han sufirdo las consecuencias).

Jean Silver

Hay algo del ¿El otoño del Patriarca en Tres ataúdes blancos? De ser así, ¿qué hay especificamente (influencia, tema en común, etc)?

Creo que García Márquez es de muy lejos el mejor escritor que ha dado mi país. Es un genio. Un genio que debió dejar de escribir hace más de una década, pero un genio en todo caso. Si alguien encuentra parecidos entre mi dictador con corbata y su dictador militar, me sentiré muy honrado. A mí me parece que el suyo es muy superior.

Irela

¿Podría decirnos qué hace un colombiano como usted viviendo en Palestina, se oculta de algo o de alguien, qué se le ha perdido allí?

Mi esposa y dos de mis hijos son palestinos. La región de Israel-Palestina me interesa mucho además por otros motivos, y escribo constantemente artículos de prensa acerca de esa realidad.

Anónimo, claro

Antonio, tú que has vivido en el Defectuoso ¿qué opinas de la situación de México?, ¿ves rasgos comunes con la situación que vivió Colombia y de la que parece que va saliendo? Y ahora la pregunta: Creo que me estoy enamorando de ti, ¿sigues casado?

Jajajaja. El DF es una ciudad apasionante y desquiciada. Bogotá se está empezando a parecer, ahora que se acerca a los ocho millones de personas, con la diferencia de que no tenemos metro. La guerra contra las drogas es una idiotez que le produce mucho dinero a mucha gente, sobre todo a los gringos, así es que tendremos guerra para largo. Si un kilo de cocaína costara lo mismo que un kilo de café, no tendríamos porqué matarnos. Sigo casado...

luis arevalo

Piensas escribir otro libro similar a este, es decir ´´la segunda parte..

Es una posibilidad, Luis, sí, contar qué pasa con los personajes después de ese final ambiguo que esta historia me impuso. En todo caso lo escribiría dentro de muchos años, si la vida lo permite.

Kazantzakis

¿Cómo construye sus personajes y cuáles son las obsesiones que persigue?

Mis libros, como los de todos los escritores, son muy superiores a mí. Digo esto porque no me siento a construir personajes: se construyen en algún lugar misterioso y se me aparecen de repente, como en una visión. Lo que hago es escribirlos de la mejor manera posible, para que los lectores compartan el placer (o el padecimiento) de conocerlos.

Kazantza

¿Cómo resumiría el trayecto o la evolución de su narrativa hasta este momento?, y ¿cómo configura la estructura de sus historias?

Escribo de forma inconciente y desordenada. No planeo casi nada y la mayoría de mis proyectos se quedan en un cajón, sin desarrollar. Las historias se me aparecen ya resueltas, del más allá. Yo lo que hago es hacerlas digeribles en el más acá.

Sandra

¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes o escribes pensando en el lector que llevas dentro? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?

No creo que haya literatura 'para mujeres' distinta a la literatura 'para hombres'. Escribo porque no sé hacer otra cosa pero no planeo el proceso, no sé muy bien quiénes son mis lectores, supongo que sí, que escribo para ese lector imaginario que está implícito en el acto de escribir.

Beatriz

Me ha gustado mucho su novela, por el sarcasmo con que escribe y por la crítica al describir tranquilamente cómo funcionan las cosas. Al terminarla, sin embargo, me he preguntado qué le ha llevado a introducir esa parte final en la que, en lugar de narrar la historia Lorenzo, lo hace Ada a través de cartas. ¿Por qué no dejar que la historia termine donde lo hace la narración de él? ¿qué quería transmitir con esas cartas? Yo de ellas recibo mensajes contradictorios: que la gente termina huyendo,

Beatriz. Me gustaba la idea de que la novela, contada por ese hombre egocéntrico, fuera criticada al final por una mujer que lo ha querido y que hace parte de la historia que se cuenta. Recuerda que la mujer huye pero regresa a Miranda, a enfrentarse de nuevo a ese país y a sus fantasmas.

El capitán Achab.

Enhorabuena, Antonio. ¿En qué medida la ironía y el humor marcan tu trabajo literario y por qué recurrir constantemente a esos recursos? ¿Qué autores latinoamericanos han influido en tu trabajo? No sé por qué, pero pensé en autores como en el mexicano Ibarguengoitia...

Me gusta Ibarguengoitia, sí (espero haberlo escrito correctamente). Me gustan también otros muchos, como Filisberto Hernández, Borges, Bioy, Cabrera Infante, Ribeyro y un largo etcétera. Creo que tenemos una sólida tradición de contadores de historias. Y me parece que nuestra realidad es a menudo tan brutal, que solamente puede ser contada mediante el humor.

CDG

¿Cuáles son sus nuevos proyectos? Hay nuevos proyectos literarios?

Estoy empezando una nueva novela de tema secreto.

Acosta

En lo personal me gusta más el título alterno de Miranda que el de Tres ataudes...me parece que el de Miranda se parece más a ti, y a los títulos de los libros anteriores. Pero bueno mi pregunta es por qué el Herralde y no el Alfaguara, el Biblioteca Breve? Qué influyó para tomar la decisión de presentarse a un concurso y más aún ese premio?

Sí, Acosta, fue difícil escoger el título. A mí también me gustaba Miranda, acepté la opinión unánime de todos los amigos que la leyeron, que preferían Tres ataúdes blancos. Había trabajado antes con editoriales muy grandes y quería una pequeña, una en la que el editor general contestara el teléfono sin intermediarios, en la que se pudieran discutir detalles tipográficos sin sentir que se estaba perdiendo el tiempo. Creo que en Anagrama encontré esa intimidad que buscaba.

Ricki

Enhorabuena, Antonio. ¿Qué escritores latinoamericanos jóvenes son de su estima? Recomiéndenos algunos.

Gracias, Ricki. Ya lo respondí en otrs preguntas. Un abrazo.

oreillesduloup

Hola Antonio. Me gustaría que comentara el libro Tres Ataúdes Blancos a la luz del resto de su obra literaria: ¿Cuáles han sido los principales avances (y desafíos) que ha encontrado en la construcción de este universo de ficción, más cercano a la historia política? ¿Cómo ve la recepción de la novela por el lector extranjero, que en la mayoría de los casos no conoce las referencias implícitas a la historia de Colombia, con respecto a la que puede tener un lector de su país? Gracias

Creo que el libro conecta con los lectores de maneras distintas en cada país. Hasta ahora la reacción generalizada en América Latina ha sido la de reírse del dirigente de cada país a través de ese dictador patético que es don Tomás del Pito. En España ha habido dos tipos de reacciones: los que dicen 'esa es la realidad de la bárbara Latinoamérica' y los que dicen 'Esa realidad no está tan lejos de la nuestra como parece estarlo'. Como ya respondí hace un momento, me ha gustado la nueva experiencia de escribir acerca de la realidad política.

LuisMoralesBrome

Primero que todo, felicitaciones, Tres Ataudes Blancos es genial y necesaria. Yo pienso que una historia como esta, nos puede evitar a los latinoamericanos perpetuar el ciclo de violencia e injusticia en el que vivimos. ¿Cómo hacer para que llegue a muchisima gente y no se quede simplemente en una joya literaria para la minoría que tenemos acceso a ella?

Creo que el tema que tocas es importante. Una novela barata en Colombia vale 40.000 pesos. Un trabajador gana al mes 400.000. Nadie en su sano juicio se gasta el 10% de su salario en una novela. En esa medida es muy difícil que un libro como el mío sea leído por un público amplio. Es una lástima, pero es la realidad, y es muy difícil de cambiar. Espero que el libro acabe difundiéndose por otros medios menos costosos, como los nuevos soportes digitales, que a largo plazo costarán mucho menos que los libros en papel. Consuelo de tonto, lo sé, pero no hay remedio mejor para este problema que planteas.

Adolfo

¿Vendrás a España a presentar el libro? Mil gracias y un abrazo.

No, Adolfo. Estuve en la entrega del premio, pero no creo que regrese en los próximos meses. Un abrazo.

Alfonso

¿A qué te dedicas en Israel? ¿Vives de la literatura? Muchas gracias.

No, de la literatura (de los libros) vive muy poca gente. Vivo de oficios derivados de los libros (escribo prensa, doy talleres literarios, hago traducciones).

Jesús

¿Qué autores de tu país te interesan? ¿Crees que perteneces a una generación reconocible?

Creo que lo divertido e interesante de mi generación es que no existe un canon, que cada cual escribe acerca de lo que le interesa y de maneras muy diversas. Me interesa mucho el trabajo de Gabriel García Márquez y de Fernando Vallejo, escritores antagónicos y geniales.

María Milenova

Qué parte del libro le parece que es aplicable a la realidad política de nuestros dias?

Escuadrones de la muerte fuera de control, guerrillas estalinistas enceguecidas, políticos corruptos y criminales, opositores pusilánimes y traidores, presidentes espiando a los periodistas y a los opositores, narcotraficantes comprando políticos, congresos al servicio de los señores de la guerra. Y un largo etcétera.

Juanchopey

por qué tres y porqué blancos?

Ya lo verás en el libro. Tres de los muchos muertos son enterrados en sepelio blanco, y por motivos importantes en cada caso.

Fabián

¿Cómo fue ese proceso de pasar de un mundo interior, intensivo, individual, idealizado, continuo, reflejado en tus primeros libros, a uno exterior, extenso, colectivo, real, secuencial, que desarrollas en éste?

Fue un placer, Fabián. Estaba un poco harto de mirarme el ombligo, y mirar la realidad colectiva fue un cambio muy interesante y placentero (que además abre posiblidades nuevas para nuevos libros).

LuisMoralesBrome

Primero que todo, felicitaciones, Tres Ataudes Blancos es genial y necesaria. Yo pienso que una historia como esta, nos puede evitar a los latinoamericanos perpetuar el ciclo de violencia e injusticia en el que vivimos. ¿Cómo hacer para que llegue a muchisima gente y no se quede simplemente en una joya literaria para la minoría que tenemos acceso a ella?

El tema que planteas es importante. Una novela barata en Colombia vale 40.000 pesos, y el salario de un trabajador es de 400.000 pesos mensuales. Nadie en su sano juicio se gasta el 10% de su salario en una novela. Así es que a los escritores no nos queda más remedio que depositar nuestra fe en las adaptaciones audiovisuales de nuestro trabajo o en su publicación en formatos digitales, que serán mucho más baratos que los de tinta y papel.

C

Piensa regresar a Colombia como Ada Neira? Hacer conocer su posición desde su país como Pedro Akira, luchar desde el extranjero como Marta Akira o ser indiferente como Lorenzo al comienzo de la novela?

Llevo dos años viviendo en Colombia y hablando de temas políticos en público. Desde que tengo veinte años he vivido en muchos países distintos, pero siempre acabo volviendo al mío, como hace Ada con Miranda. Ojalá lo que hacemos los escritores sirva para que la realidad cambie, tengo serias dudas al respecto.

krola

Después de leer tu novela que me devoré en 3 días, quiero felicitarte y preguntarte algo que me dejó medio triste y es por el destino del narrador-protagonista de la historia... hay esperanzas para Miranda?

Gracias, krola. Intencionalmente el final es ambiguo, puede ser leído en clave esperanzadora o descorazonadora. Me parece que depende de las pulsaciones de cada lector. En todo caso creo que algún día tendré que escribir lo que pasó con esos personajes después del final.

TOLSTOY

Cual cree es la mision del escritor latinoamericano, para ir contra la barbarie y la miseria de nuestros Pueblos, sin democracia y con serias violaciones a los derechos humanos como en Colombia que se han desubierto hornos crematorio de los paramilitares Saludos desde Viena

Creo que en países como Colombia la barbarie ha tenido todos los colores políticos y todos los origenes. Extremadamente violentos han sido los conquistadores, los liberadores, los liberales, los conservadores, los terratenientes, los políticos, los narcotraficantes, los guerrilleros, los militares y los paramilitares. Tal vez la violencia más espectacular ha sido la de los paramilitares contemporáneos, que por ejemplo han hecho entrenamientos de descuartizamientos con motosierra con personas escogidas al azar, o que han jugado partidos de fútbol para celebrar la toma de un pueblo (con las cabezas de las víctimas). Pero nadie se salva de la violencia extrema. Y esa violencia extrema proviene de otra violencia fundamental: la de la falta de oprtunidades, la falta de educación, la falta de información, la de la desigualdad económica radical que padece nuestro país. Un abrazo.

Mensaje de despedida

Muchas gracias a todos por las preguntas, ha sido un placer. Hasta pronto.

12.1.11

La teoría como llanto

Tramas, causas y efectos -la mecánica elemental de la teoría-, estructuran un día de cualquier vida. El escritor Gonzalo Garcés asegura que es posible escribir una novela de puras peripecias que deje la impresión de haber asistido a un largo razonamiento

DESCENDIENTE. Pola Oloixarac, según Garcés, es "la émula más evidente de Houellebecq".foto.fuente:Revista Ñ

La mujer sale del hospital en silla de ruedas. Nunca más va a poder caminar. Su amante está con ella. Con torpeza, ella se le acerca; le falta fuerza en los antebrazos. El la besa en las mejillas y después en la boca. "Ahora", le dice, "podés venir a vivir conmigo." Ella levanta la vista; él no logra sostenerle la mirada. Ella le dice: "¿Seguro que es lo que querés? " El no contesta. "No tenés por qué", insiste ella. "Te queda un tiempo por vivir. No tenés por qué pasarlo ocupándote de una inválida." Entonces, sin un punto aparte, el narrador dice lo siguiente: "Los elementos de la conciencia contemporánea ya no están adaptados a nuestra condición mortal. Jamás, en ninguna otra época y en ninguna otra civilización, se ha pensado tanto ni con tanta persistencia en la propia edad; cada cual tiene en mente una perspectiva simple acerca del futuro; llegará un momento en que la suma de los placeres físicos que le quedan por experimentar en la vida será inferior a la suma de los dolores." Cuando la narración retoma, la mujer se ha suicidado.

Este pasaje, uno de los más intensos de Las partículas elementales , de Michel Houellebecq, es una muestra del uso radical que algunos escritores vienen haciendo de la teoría. En la "novela de ideas" clásica, en Dostoievski, en Thomas Mann, las ideas existen al margen de la narración. Iván Karamazov no expone argumentos contra la existencia de Dios porque esté amargado, ni por ganas de mortificar a su hermano monje, ni por ganarse unos pesos escribiendo una nota chocante en una revista cultural; en la dinámica del relato queda claro que son, al contrario, esos argumentos los que se han apoderado de él y lo han convertido en su portavoz. Del mismo modo, en Doktor Faustus , Adrian Leverkühn expone ciertas ideas sobre la deriva del arte a principios del siglo XX. El arte moderno ha agotado sus formas, y se encuentra en una encrucijada: le queda la parodia –"¿Te prometes mucha dicha y mucha gloria de tales ardides?" "No."– o bien la violencia. Y cómo no, eso exactamente le pasa a él como compositor. Leverkühn es un prolongado quod erat demonstrandum , la ilustración de una tesis que no está sujeta a las pasiones o la evolución del personaje. El enigma a develar radica, en todo caso, en la forma en que la idea se manifestará a través de las criaturas; los caminos impensados que eligirá para confirmar Su imperio. Aquí la novela, hegelianamente, es el gradual desenmascararse de la astucia de la Historia. Este modo de narrar las ideas corresponde a una concepción teleológica del mundo; verdades platónicas nos vigilan desde el firmamento, y mal o bien reptamos hacia ellas.

Por contra, ¿qué pasa en la novela de Houellebecq? Bruno y Michel, los protagonistas, sufren como ratones de laboratorio. A ambos, de chicos, los abandonaron sus padres. A Bruno los compañeros de internado lo obligan a comer mierda. Michel es incapaz de amor o placer. Bruno se convierte en un hombre obeso, iracundo, sexualmente humillado. ¿Qué hacen para sobrevivir? Otros beberían. Ellos teorizan. Empujados por un sufrimiento desquiciante, elaboran tesis. Está su madre hippie, que los abandonó, y está el mundo presente que los maltrata; la función de la teoría, en tanto que excrecencia del sufrimiento y recurso de supervivencia psíquica, consiste en elaborar un vínculo verosímil entre los dos. La salvaje impugnación de la cultura boomer que hizo la notoriedad de Las partículas elementales resulta del establecimiento exitoso de ese vínculo. El hecho de que aquí la teoría sea una fiebre, una adrenalina, una reacción visceral y quizá neurótica, está como subrayado por un hallazgo de estilo: cuando el narrador reflexiona, lo hace adoptando la sintaxis glacial de una enciclopedia; cuando reflexionan los personajes, de golpe adoptan el mismo estilo.

En ese contexto –con la teoría discretamente patologizada, convertida en llanto–, se entiende mejor la potencia del pasaje que cité al principio. A Bruno, después de tantas desgracias, le sale al encuentro la posibilidad del amor. Una mujer está dispuesta a quererlo; pero esa mujer acaba de quedar paralizada de la cintura para abajo. Bruno está ante la puesta a prueba capital, la abnegación, y en cuanto se plantea sabe que va a fracasar, pero el lenguaje en que se expresa la premonición de ese fracaso, la congoja de Bruno y su patético intento de justificarlo, es el de la sociología. A su vez, la ilusión de amplitud panorámica que conjura ese lenguaje hace que la escena parezca afectarnos en forma directa.

En cierta novela de ideas actual, entonces, hay una suerte de revolución copernicana; las relaciones de dependencia se invierten. La teoría puede ser un llanto, lo cual equivale a decir que la teoría puede ser una intimidación gangsteril, una apuesta, una invasión, un sabotaje, una seducción, una plegaria, un ariete: porque lo que está en juego, se entiende, es la conciencia de que teorizar es sólo otra forma de intervenir, en nada diferente del escopetazo a lo Cormac McCarthy, la compra de acciones a lo John Grisham o la fornicación a lo Philip Roth, y que narrar la verdadera vida de las ideas es narrar la forma en que impactan, copan mercados o penetran en un contexto dado. Ricardo Piglia escribe que en una novela pueden insertarse ideas tan complejas como las de un tratado científico o filosófico, siempre que parezcan falsas. Se entiende lo que Piglia quiere decir: siempre que se entiendan como atributos de un personaje. Pero más exacto sería decir: siempre que parezcan un acto interesado, porque en la experiencia real lo son. Esto, que sabe por instinto cualquier político y cualquier chico en el patio del colegio, y que un crítico como Walter Benjamin explicitó respecto del debate literario, recién ahora empieza a problematizarse y dramatizarse en la novela.

Es, de hecho, el tema real –por debajo de la mojada de oreja a la ideología de los setenta– de Las teorías salvajes , de Pola Oloixarac, que es también la émula más evidente de Houellebecq. Pero ahí donde Houellebecq se limita a emplear tácticas, Oloixarac delinea en forma explícita la arena donde esas tácticas entran en pugna, y esboza un ars bellum de la teoría contemporánea. La novela se abre con un pasaje etnográfico sobre una comunidad nativa de Nueva Guinea; al igual que los pasajes sobre física o genética en Houellebecq, esas páginas no buscan reflexionar, sino marcar un tono: el tono mortificante, desmoralizador y eminentemente confiable del desapego científico, para que lo que viene después, por contagio, parezca más inapelable; en el caso de Oloixarac, la parodia brillante del diario de una militante naïf de los setenta, hazaña de imaginación que se instala como centro de la novela. El momento propiamente reflexivo llega en la página 168, cuando dos personajes que Oloixarac se saca de la manga ( Las teorías salvajes , hay que decirlo, es una novela bastante caótica) abordan en serio el tema: "Fischer habló: 'Cuando las condiciones subjetivas no son suficientes para que se entienda la necesidad de una teoría, un pequeño foco debe iniciar acciones que a primera vista resultarían impensables, de modo de expandir sus ideas y derrocar al régimen (verbigracia, la teoría) en que se enquistan.' Fischer mantenía la calma, sin mirar a Fodder. 'Es sólo una estrategia, Marvin. Eso es todo.'" Por cierto, el revuelo que causó la novela en el mundillo literario hispánico –la apuesta, ganada por la autora, a que una colección de irreverencias salvajemente hirientes contra la iconografía de los setenta, en un ambiente cultural dominado por representantes avejentados de ese campo ideológico, debía causar el máximo de impacto– parece justificar y confirmar el pasaje citado.

De todas maneras, no hace falta indagar mucho para sentir el nihilismo latente en estos enfoques. Ver la teoría como una táctica más, como telaraña, espolón o lengua pegajosa, es la condición para poder dramatizarla, pero también mina sus fundamentos. Todavía no se escribió, que yo sepa, una novela donde la teoría aparezca completamente desvinculada de cierta idea de verdad, pero una novela así se puede imaginar. Entretanto, un efecto del roman à théories actual es hacer aparecer cierto tono sepia, anticuado, en la novela moderna cualunque. Me refiero a las novelas de adolescentes airados, de oficinistas abúlicos, de exiliados que regresan marchitos, de amas de casa que acceden a un momento de violencia sexual o de contemplativos que se van al campo a superar un gran dolor, que son algo así como el medio pelo de la industria editorial. De repente, hacer como que los personajes no piensan, no segregan teoría –admitiendo que esa segregación puede ir desde sofisticaciones sobre la entropía hasta bocaditos de sabiduría del correo de lectoras de Cosmopolitan– parece una especie de amaneramiento, de estilización operática. En sus notas para El último magnate , Scott Fitzgerald anotó con mayúsculas enfáticas: ACCION ES PERSONAJE. Con la misma justicia se puede decir que acción es pensamiento. La busca de tramas, causas y efectos –la mecánica elemental de la teoría– estructura un día cualquiera de cualquier vida. Los hechos desnudos no constituyen la historia; las pasiones dominantes constituyen la historia, usando como material los hechos que encuentren a mano, y su forma es la de una reflexión cuya conclusión no aparece nunca. Debería ser posible –es posible– escribir una novela de puras peripecias que, en retrospectiva, deje la impresión de haber asistido a un largo razonamiento, a condición de que el peso emotivo esté en la pura necesidad de razonar, y no en el contenido "objetivo".

Algo de este escepticismo me parece encontrar en Los muertos , la notable novela que el español Jorge Carrión publicó este año. Narrada en un presente de comentario televisivo o de videojuego, la acción transcurre en una Nueva York de pesadilla, donde un misterioso recién llegado es hostigado por lo que parece, por momentos, una organización o secta, y por momentos agresores casuales. Llegado cierto punto, la narración es interrumpida por un artículo donde se revela la naturaleza ficticia de lo anterior, y se invita a reflexionar sobre la posible equivalencia entre el sufrimiento real y el ficticio, entre el duelo por la pérdida de seres reales y el que causa la muerte de un personaje de novela. Se invita a reflexionar, digo, más de lo que se reflexiona: función tradicional de los comentaristas culturales, en especial los que aparecen en televisión, que no en vano es el ámbito de la novela, como si Carrión quisiera quitar importancia a las conclusiones concretas que puedan derivarse de su fábula.

En cierta forma, esta indiferencia hacia el contenido tiene su precedente en Manuel Puig; en El beso de la mujer araña hay una finta muy hermosa, que Puig ejecuta sin más recursos que un manual de psicología freudiana; hoy hablaríamos de un copy-paste . Me refiero a las famosas notas a pie de página. La primera vez que ocurre, parece una referencia funcional: Valentín ha dicho que no sabe nada sobre los homosexuales, y la nota se refiere a los orígenes de la homosexualidad. La "nota" siguiente completa el relato de una película que queda trunco entre los personajes. En adelante, las notas guardan una relación lógica cada vez menos evidente, y una relación narrativa cada vez más sugestiva, con el lugar del texto donde se anota la llamada; a medida que aumenta el sufrimiento carcelario de los personajes, las notas hacen derivar la teoría sobre la homosexualidad hacia la cuestión de la represión. Cuando llega el final, la equivalencia íntima entre represión sexual y represión política se ha explicitado; pero, antes de eso, las notas a pie de página –que ni siquiera eran originales de Puig, sino extractos de teorías existentes– han creado un efecto de anticipación, la emoción de una revelación que va a producirse, que tiene la apariencia de una grave consideración ideológica, y que en rigor no es otra cosa que el amor de Molina por su compañero de celda.

11.1.11

Protegiendo el secreto

"Escribo para divertirme", declaró hace décadas Patricia Highsmith, quien ofrece en Suspense notas de una apabullante sencillez sobre el arte de escribir y quizás construidas para no revelar de verdad cómo hizo sus libros

Dennis Hopper y Bruno Ganz en una imagen de El amigo americano (1977), de Wim Wenders.foto.fuente:elpais.com

Releer suplementos literarios de antaño puede parecerse a profundizar en el rostro cansino de las ovejas que un día nos narcotizaron. Pero no todos los suplementos operaron siempre como somníferos, los hubo también dinámicos y estimulantes y leerlos hoy puede devolvernos de golpe a un cierto clima de entusiasmo que casi habíamos ya olvidado. Recuerdo un Babelia de primera generación (entonces llamado El País Libros) que abría con un reportaje ultramoderno sobre Roland Barthes, visto no como un pensador únicamente, sino como un pensador y un frecuentador de discotecas. Eran tiempos en los que, como veníamos de mojigatas épocas de cerebro plano, todo lo que parecía nuevo nos creaba la sensación de estar alejándonos de la sempiterna gravedad de nuestro paisanaje.

Ayer di con un El País Libros (3 de agosto de 1980) que dedicaba tres páginas a una entrevista a una "desconocida" llamada Patricia Highsmith. Lo hallé perdido en un viejo tomo de filosofía, y estaba ya totalmente ambarino, sin duda aburrido de haber permanecido olvidado tantas décadas, y más aún en un tomo tan severo. Nada más encontrarlo, recordé de inmediato la Gran Sensación -así con mayúsculas- que en su momento me causaron aquellas tres páginas ligeras y heterodoxas, tan desprovistas del polvo de lo metafísico. En ellas, la desconocida era entrevistada por Óscar Ladoire y Fernando Trueba, a los que les decía cosas que entonces a nosotros -pasajeros todavía del túnel estalinista- nos chocaban: "No soy muy popular en Estados Unidos, lo sé, y me da igual. Escribo para divertirme".

¿Para divertirse? No era frecuente escuchar eso en un escritor, y menos en un entorno de viejas baladas familiares, porque el suplemento lo completaban severos artículos sobre Hoyos y Vinent y Xavier Zubiri, reseñas de libros de León Trotski y Salvador de Madariaga. En aquel duro entorno casi iraní, aquella desconocida que decía en el suplemento que escribía para divertirse parecía la vedette francesa que caía despistada en un pueblo castellano en Nunca pasa nada de Juan Antonio Bardem: "Más leída en Francia, Inglaterra y Alemania que en su país de origen, prácticamente desconocida en España, Patricia Highsmith es la maestra indiscutible de un género que parece pertenecerle, un género donde lo cotidiano y lo psicológico no son sino un anzuelo...".

El género era el de la "novela policiaca", que, según contaban Ladoire & Trueba, acababa de conocer un boom editorial en España, "con el regreso de algunos clásicos, el descubrimiento de otros y el injusto olvido de los no favorecidos por la lotería editorial". Precisamente esa mención a los olvidados les permitía introducir, por primera vez en España, el nombre de la escritora americana que vivía sola en el pueblecito francés de Montcourt, en la región de Seine-et-Marne, donde, refugiada del mundanal ruido, soñaba crímenes.

Aquella entrevista no habría sido la misma sin la tensa descripción inicial de un viaje por carretera hasta la emboscada finca de la creadora del asesino Ripley. La descripción de Ladoire & Trueba, releída hoy, sigue recordándome a la de Eça de Queiroz en El misterio de la carretera de Sintra. Era una narración que iba creando un clima de intriga, muy adecuado para ir acercándonos al Lugar del Crimen, como habría podido llamarse perfectamente la casa de la escritora: "Para llegar a Montcourt hay que atravesar multitud de carreteras de segundo orden y cruzar el río Loing. Este y los bosques que lo rodean se nos antojan sembrados de cadáveres. Se diría que a quien vamos a visitar en realidad es a Tom Ripley, el asesino de Dickie Greenleaf, aquel inseguro joven americano...".

No hacía mucho que Wim Wenders había adaptado con éxito al cine El amigo americano, basado en una novela de Highsmith, Ripley's game. Aquella entrevista del dinámico dúo Ladoire & Trueba la completaba la curiosa inclusión de un recuadro conteniendo la bibliografía de Highsmith íntegramente en inglés, lo que me permitió imaginar una obra tan enigmática como fabulosa. La exótica bibliografía, que parecía querer indicarnos que todavía estaba por publicar entre nosotros la obra entera de aquella señora genial, le abrió sin duda el paso en estas tierras y en noviembre de 1981 aparecían ya dos libros en Anagrama: La máscara de Ripley y A pleno sol (El talento de Mr. Ripley).

Releo la entrevista y observo que los visitantes de la señora de Montcourt analizan con agudeza los métodos utilizados por ella para escribir algunos de sus libros. Le dicen, por ejemplo, que Ripley comete grandes torpezas, mata impulsivamente, no prepara sus crímenes, los elabora después, cuando dedica todo su esfuerzo a la forma de camuflarlos. Creo yo también que uno de los encantos de Ripley radica en su sofisticada máquina de confeccionar laberintos para no ser descubierto. Pero Highsmith no está por la labor de ser analizada y, tratando de proteger el secreto de su talento, interrumpe la disertación de los entrevistadores:

-A veces no entiendo exactamente las preguntas. No las preguntas de ustedes, sino todas las preguntas. No acostumbro a reflexionar sobre mi trabajo, a dar opiniones definitivas.

Falso. No fue tan alérgica a las reflexiones. Escribió unas estupendas notas recogidas en Suspense, notas de una apabullante sencillez y quizás construidas con la envidiable simpleza de quien sobre su oficio reflexiona lo justo, en realidad lo justo para no entrar en una deriva intelectual innecesaria, seguramente para no revelar de verdad cómo ha hecho sus libros... A veces con su falsa inocencia recuerda las actitudes no intelectuales de Simenon, que también buscaba divertirse cuando escribía. En realidad, tanto ella como él vienen de Chéjov. Y los dos coinciden en la forma simple pero enigmática, de llegar al corazón de las historias después de haber pasado por el hallazgo de un comienzo banal. En Suspense precisamente Highsmith habla de esos acontecimientos insignificantes que pueden poner en marcha una narración: "En todo hay el germen de una idea: en un niño que cae sobre la acera y derrama el helado que lleva en la mano; en un señor de aspecto respetable que está en una verdulería y, furtivamente, se mete una pera en el bolsillo sin pagarla".

Aquella tarde, sin embargo, ante sus visitantes españoles, como seguramente ante todos los que le hacían preguntas, no estaba dispuesta a soltar prenda y se hizo la inocente y quizás jugó -como Ripley- a camuflar sus delitos, si los hubiere. Su conducta, vista ahora treinta años después, pone en marcha una narración; la historia de una mujer que no está dispuesta a revelar el sencillo secreto de su arte a nadie. Esa actitud de Highsmith me recuerda a Simenon cuando, con ganas de jugar (de divertirse, en definitiva) se mostraba totalmente perplejo con André Gide, que no paraba de escribirle cartas, llenas de preguntas, casi todas sobre sus mecanismos creativos. Según Simenon, "durante toda su vida Gide tuvo el sueño de ser un creador y no un filósofo, y yo era exactamente su opuesto, y creo que estaba interesado en mí por ese motivo". Simenon tampoco le dio pistas fiables a Gide sobre su proceso creativo y éste murió -ahí habría también una buena historia para una novela- sin saber cómo se podía ser tan sencillote y al mismo tiempo tan extremadamente creativo.

Desde el primer momento, lo que envidié de Highsmith fue que supiera ser una escritora tan astutamente simple. Es muy posible que por eso guardara ese suplemento de aquel 3 de agosto. Haberlo ahora reencontrado puede ayudarme en mi camino. Highsmith me parece alguien que se dedicó siempre a proteger su secreto, suponiendo que lo tuviera, porque cabe sospechar que su único secreto era el poder de su imaginación: "Una calle miserable en alguna parte, llena de cubos de basura, chiquillos, perros vagabundos, es tan fértil para la imaginación como una puesta de sol en Sunion, donde Byron grabó su nombre en una de las columnas de mármol del templo de Apolo". Dicho de otra forma: todo en esta vida es tan misterioso como la carretera de Sintra, y todo es novelable. Y sencillo. Qué envidia. Envidia sana, claro, pero también dolorosa.

Suspense. Cómo se escribe una novela de intriga. Patricia Highsmith. Traducción de Debora Vázquez y Matías Serra Bradford. Mosaico Bolsillo, 2010. 153 páginas. 6 euros. www.enriquevilamatas.com

7.1.11

Los diez mandamientos

"No te digas que eres un buenísimo ni un malísimo escritor más de tres veces al día"

Javier Salinas, escritor español.foto.fuente:revista eñe

Aquí van los "diez mandamientos para escribir" según Salinas:

1. Abandona toda esperanza.

2. No te autocompadezcas.

3. No te digas que eres un buenísimo ni un malísimo escritor más de tres veces al día.

4. Haz gimnasia.

5. Haz el amor.

6. Limpia la cocina.

7. Viaja en lo posible.

8. Pierde el tiempo porque así es como se gana.

9. No des nada de lo que tienes por descontado, ni siquiera lo malo.

10. La vida es lo que cada uno hace de ella.

Todos estos mandamientos se resumen en uno: Tu vida es tu relato de ficción, entrelazado con los demás relatos de los seres humanos. Intenta que, al final, la historia resultante merezca la pena ser leída.

La convocatoria del premio de relato Cosecha Eñe 2011 está abierta hasta el viernes 1 de abril de 2011.

Hay 3000 euros en juego para el máximo ganador.

Consulta las bases, rellena este formulario y envía tu relato a través de la web.


"No te digas que eres un buenísimo ni un malísimo escritor más de tres veces al día"

En diciembre de 2009, en una de sus famosas listas de los «ten of the best», John Mullan eligió los diez libros que, en su opinión, están entre los mejores que emplean la voz infantil como voz narrativa. Su lista se centraba en autores anglosajones e incluía desde clásicos como Songs of Innocence, de William Blake, Huckleberry Finn, de Mark Twain, y La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, hasta libros recientes de autores contemporáneos como Roddy Doyle, Mark Haddon y Jonathan Safran Foer.

Todo esto viene a cuento porque de los escritores a los que hemos pedido que nos envíen sus «consejos para escribir un buen relato de ficción», hoy nos ha respondido Javier Salinas, un viejo conocido de Eñe desde que la colección Blow Up Novelas Cortas de La Fábrica Editorial publicó hace unos años su novela El cuaderno secreto de Hans, que es justamente un sobrecogedor retrato del mundo de los adultos a través de los ojos de un niño. Si quieres saber más sobre la novela, echa un vistazo aquí.

Actualmente, Javier Salinas se dedica a «ser paranoico, pero al revés». Esto es, «sospecha que todo el mundo conspira para hacerle feliz». Además de eso, tarea que junto a las labores domésticas y a dar clases en dos universidades le ocupa la mayor parte del tiempo, «escribe otra inolvidable novela y recomienda libros ajenos para traducir en España».