14.10.16

50 consejos de los escritores más brillantes para liberar tu poder creativo

¿Qué se requiere para ser un gran escritor?


La cuestión parece repetirse desde hace siglos y asediar la mente de aquellos que pretenden dedicarse a las letras, siempre envuelta en un halo de misterio. Lo que en el siglo pasado funcionó para un autor, hoy puede ser una clara expresión de decadencia literaria. Los recursos estilísticos de la generación anterior pueden ser el obstáculo al éxito en la actualidad. No existe una fórmula mágica para escribir, ni siquiera cumplir con las reglas ortográficas y sintácticas del idioma en cuestión garantiza la calidad de un texto. 


Los grandes monstruos de la literatura, autores que marcan época y cuyo estilo intenta ser imitado por los más jóvenes, tampoco están de acuerdo en los procedimientos y las reglas no escritas que siguen para alimentar su carrera literaria; sin embargo, algo se mantiene constante en su quehacer artístico: la pasión por las letras. Leer, releer y volver al mismo libro una y otra vez para descubrir la riqueza de una novela y hacerse de su esencia es algo que todos los escritores practican a menudo. De la misma forma, escribir con honestidad y siempre con el corazón por delante es una máxima que los más grandes plasmaron en cada una de sus obras. 



Desde Nietzsche a Hemingway, de Poe a Cortázar, estos son cincuenta grandes consejos que quienes forjaron el presente de las letras occidentales recomiendan para todos aquellos con la valentía y el corazón suficiente como para tratar de trascender en el intrincado, doloroso, malpagado, ingrato, pero sobre todo, apasionante camino de las letras:


1. “Creo que el camino al infierno está pavimentado con adverbios, y lo puedo a gritar a los cuatro vientos”.

Stephen King

Sthephen King, escritor estadounidense.


2. “Trabaja en una cosa a la vez hasta terminarla”.

Henry Miller



3. “Los escritores no se limitan a reflejar e interpretar la vida, informan y dan forma a la vida”.
EB White




4. “Nunca escribas más de dos páginas sobre un mismo tema”.
David Ogivly




5. “No trates de saber lo que espera el lector ideal. Él existe, pero está leyendo a alguien más”.
Joyce Carol Oates




6. “Escribir es como ir a la cama con una mujer hermosa que después se levanta, va por su bolso y te da un fajo de dinero”.
Charles Bukowski

Charles Bukowski, escritor estadounidense.




7. “Tener un estilo característico es igual a ser pobre en el discurso”.
Herbert Spencer




8. “Ninguna obra de arte salió jamás de una persona que no arriesgó su cuello”.
Eudora Welty




9.”Los escritores talentosos hacen que las cosas pasen en la mente del lector (vívida, poderosamente). Los buenos que se detienen a explicar claramente, no lo hacen”.
Samuel Delany




10. “El único entorno que realmente necesita un artista es cualquiera que le proporcione paz, soledad y todo placer que para obtenerse no requiera de un alto costo”.
William Faulkner




11. “Es en los momentos de crisis emocional cuando la verdadera humanidad se revela con mayor precisión” .
Anais Nin




12. “El deber del escritor y el poeta es motivar al hombre a levantar su corazón”.
William Faulkner

William Faulkner, escritor estadounidense.


13. “El corte del diamante debe ser terminado antes de que puedas ver si brilla o no”.

Leonard Cohen




14. “Creo lo mismo del escritor que del zapatero: el hombre que trabaja más duro y con el propósito más noble, es el que hará un mejor trabajo”.
Anthony Trollope




15. “En un buen cuento se deben de saber manejar tres aspectos: significación, intensidad y tensión”.
Julio Cortázar




16. “Mantén siempre la relación entre la tradición y creación”.
Carlos Fuentes




17. “Las frases breves son indispensables para finalizar los cuentos de emoción recóndita o contenida”.
Horacio Quiroga




18. “Para una persona cuya única ambición es escribir –igual que yo–, la universidad no sirve para nada después del segundo año”.
William Styron




19. “El estilo debe probar que se cree en una idea; no sólo que se piensa, también que se siente”.
Friedrich Nietzsche




20. “Mediante el uso de metáforas y modismos rancios, un escritor se ahorra mucho esfuerzo mental a costa de dejar vago su significado, no sólo para el lector, sino para él mismo”.
George Orwell



21. “Si vas a ser un escritor, debes ser uno de los grandes… Después de todo, hay mejores formas de morir de hambre”.

Gabriel García Márquez


Gabriel García Márquez, escritor colombiano.


22. “No podría haber escrito una sola línea si ninguna tragedia hubiera dado un giro a mi mente y cambiado el rumbo por otra ruta”.
Roald Dahl




23. “Se requiere de consuelo para aquellos momentos en los que no puedes decidir si eres el genio más brillante o el más grande tonto en el mundo”.
Virginia Woolf



24. “Escribir es complicado para todo el que lo intenta, cavar en un busca de carbón también. ¿Crees que los mineros pasan el día charlando sobre que tan duro es encontrar carbón? Ellos simplemente lo hacen”.
Cheryl Strayed



25. “Si crees que tus lectores son idiotas, puede que no utilices figuras retóricas, pero si las usas y requieres explicarlas, estás llamando al lector idiota”.
Umberto Eco

Umberto Eco, escritor italiano.


26. “Todo el arte creativo es magia, es la evocación de lo oculto en las formas de persuasión”.

Joseph Conrad




27. “El talento es insignificante, conozco a un montón de fracasados con talento. Antes que él, están las palabras habituales: disciplina, amor, suerte, pero sobre todo, la resistencia”.
James Baldwin




28. “Cuando se trata de crear una carrera como escritor, un poco de desilusión siempre te llevará por el camino correcto”.
Michael Lewis




29. “Perfección es la voz del opresor, del enemigo público. Perseguirla te mantendrá atado y enfermo el resto de tu vida”.
Anne Lamott




30. “Todos los malos escritores están enamorados de la épica”.
Ernest Hemingway




31.  “La verdad desnuda es la más hermosa, y mientras más simple es la expresión, más profunda es la impresión que deja”.
Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer, filósofo y escritor alemán.


32. “El objetivo de la ficción no es la perfección gramatical, sino contar una historia”.

Stephen King


33. “El inicio de toda gran historia es un introducir un elemento sencillo y novedoso en una situación existente”.
Malcolm Cowley


34. “Nada realmente bueno es sencillo”.
F. Scott Fitzgerald


35. “Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros”.
Gabriel García Márquez


36. “Olvídate de los libros que quieres escribir. Piensa solamente en el libro que estás escribiendo”.
Henry Miller

Henry Miller, escritor estadounidense.


37. “Cada vez que estés inclinado a escribir ‘muy’, sustitúyela por ‘maldito’. Tu editor la corregirá y el texto quedará justo como debería quedar”.

William Allen White


38. “Si crees que no tienes tiempo para leer, no tendrás tiempo –ni las herramientas– para escribir”.
Stephen King


39. “Escribe lo que quieras, insondablemente desde el fondo de tu mente”.
Jack Kerouac


40. “Nada es más claro que una trama con un desenlace ya elaborado, previo a intentar cualquier cosa con la pluma”.
Edgar Allan Poe


41. “Entre más abstracta es la idea que se busca expresar, más importante es guiar los sentidos del lector hacia ella”.
Friederich Nietzsche

Friederich Nietzsche, filósofo y escritor alemán.


42. “Ten las agallas de eliminar lo necesario, suena como tú mismo”.

Kurt Vonnegut


43. “Después de todo, su estilo es usted”.
Truman Capote


44. “Olvida la idea de que alguna vez vas a terminar”.
John Steinbeck


45. “Si quieres escribir, si en verdad deseas crear, debes ser el más sublime idiota e incoherente que Dios haya creado jamás”.
Ray Bradbury


46. “Escribe borracho, edita sobrio”.
George Orwell

George Orwell, escritor inglés.


47. “No me digas que la luna está brillando; muéstrame el destello de luz del vidrio roto”.

Anton Chejov


48. “Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte”.
Roberto Bolaño

Roberto Bolaño, escritor chileno.

49. “A diferencia de las novelas, el cuento debe ser contundente”.
Julio Cortázar


50. “Lee mucho, todo, verazmente. La vida no te va a alcanzar para leer y releer todo lo que quisieras.”
Carlos Fuentes

Carlos Fuentes, escritor mexicano.

Explota tu creatividad al máximo y descubre que no hay nada mejor que el movimiento para sacar todo tu potencial creador a través de las razones de Einstein, Nietzsche y Marx por las que viajar es la mejor forma de explotar la creatividad. Tú puedes cambiar la forma en que piensas y resuelves los problemas del día a día con sólo cambiar algunas actividades en tu rutina diaria. Descubre de qué se trata leyendo sobre los hábitos que te convertirán en una persona más creativa en 60 días.

fuente:culturacolectiva.com

16.9.16

Los siete consejos de Roald Dahl para ser un buen escritor

 Alguna vez has soñado con tener los poderes de Matilda?, ¿con visitar la fábrica de Willy Wonka? o ¿conocer a un gigante bonachón? El padre de estos personajes y sus creativas historias, Roald Dahl, cumplió un siglo este 13 de septiembre y sus fantásticos cuentos nos animan a seguir sus pasos como escritor 
Roald Dahl  y sus consejos para escribir./queleer.com.ve


Durante décadas los personajes excéntricos y divertidos del escritor han unido a varias generaciones y se han convertido en algunos de los títulos más reconocidos de la literatura infantil.

Roald Dahl en su cuento autobiográfico, Racha de suerte, explica como se convirtió en un fantástico escritor. Estos son sus siete consejos para convertirse en un buen novelista:
1.- Tienes que tener una gran imaginación.
2.- Debes ser capaz de escribir bien. Para ello tienes que hacer posible que una escena se convierta en real en la mente del lector.
3.- Tienes que tener aguante. En otras palabras, tienes que ser capaz de apegarte y nunca dejarlo, hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes.
4.- Debes ser perfeccionista. Lo que significa que nunca estarás satisfecho con lo que escribes hasta que no lo hayas reescrito una vez tras otra, haciéndolo tan bueno como seas capaz.
5.- Tienes que tener una férrea autodisciplina. Estás trabajando solo.
6.- Ayuda mucho tener sentido del humor. No es vital cuando se escribe para adultos, pero para los niños, es vital.
7.- Debes tener un grado de humildad. El escritor que cree que su trabajo es maravilloso tendrá problemas.
Fuente: ultimahora.es

23.7.15

La rutina de trabajo de Fiodor Dostoyevski

Fiodor Dostoyevski trabajó bajo mucha, muchísima presión. Su esposa, Anna, lo comenta en sus propias memorias: ¿qué hubiese sido de la obra de Dostoyevski si hubiese tenido tiempo para poder revisarla?

Fiodor Dostoyevski, autor ruso de Crimen y castigo./libropatas.com

Cuando hablamos de rutinas de trabajo de los escritores famosos, debemos reconocer que acabamos siempre hablando de rutinas de trabajo de los escritores anglosajones. La razón es que existen muchas más fuentes relacionadas con estos autores y unos cuantos libros especializados (además de unas cuantas listas – ¡cómo amamos el listicle! – sobre ellos) que recogen las rutinas de los escritores famosos que trabajan en inglés. Pero la literatura no solo se limita a ellos y las ganas de saber cómo trabajaban tampoco están limitadas a estos autores.
Los escritores rusos del XIX son autores muy influyentes en la historia de la literatura y unos de los que los hábitos de trabajo también despiertan más nuestro interés. En el caso de Fiodor Dostoyevski es posible saber cuál era su rutina de trabajo gracias a los recuerdos que escribió su hija Aimée (en realidad se llamaba Liubov, pero como explica en el texto fuera de Rusia todo el mundo tenía problemas para pronunciarlo así que optó por usar la traducción francesa de su nombre real).
Lo cierto es que la mayor parte de su vida Fiodor Dostoyevski trabajó bajo mucha, muchísima presión. Su esposa, Anna, lo comenta en sus propias memorias: ¿qué hubiese sido de la obra de Dostoyevski si hubiese tenido tiempo para poder revisarla? El escritor ruso estaba profundamente sumido en las deudas (¡y ni siquiera eran suyas!, se quedó con las de su hermano para no perjudicar a su cuñada viuda) y tenía que cumplir con plazos y plazos para poder ingresar. Si a eso se le suma que era muy asiduo a las mesas de juego… tenemos la foto completa. Anna, su esposa, consiguió poner en orden sus finanzas y por ello cuando su hija lo veía trabajar funcionaba ya con unos criterios que iban más allá de llegar al plazo para poder saldar una deuda.
Aimée Dostoyevski señala que por la casa familiar no paraban de pasar estudiantes, lo que hacía que su padre se viese siempre interrumpido en su trabajo y por ello tuviese que escribir sobre todo de noche. Aún así, los estudiantes no eran los completos culpables ya que Fiodor Dostoyevski era un animal nocturno. “Cuando tenía capítulos importantes en los que trabajar, prefería trabajar en ellos cuando todo el mundo dormía”, dice su hija. Fiodor Dostoyevski podía escribir hasta las cuatro o las cinco de la mañana. Luego se acostaba en su estudio, donde tenía un sofá. Como nos cuenta Aimée, lo de tener un sofá en el estudio para dormir no era una cosa suya. Era la costumbre en Rusia y en el XIX todos los vendedores de muebles tenían un surtido de “sofás turcos” para amueblar estos cuartos. Las almohadas y las sábanas se ocultaban durante el día.
¿Cuál era la rutina diaria de Fiodor Dostoyevski? Según Aimée, lo primero que hacía al levantarse eran ejercicios gimnásticos y luego se lavaba en su vestidor. Fiodor Dostoyevski se preocupaba mucho por su higiene y gastaba “una gran cantidad de agua, jabón y colonia” a pesar, nos comenta Aimée, de que en la segunda mitad del XIX en Rusia las clases altas no eran muy amigas del baño. Mientras se lavaba, cantaba. Aimée y su hermano podían escucharlo desde la nursery, que estaba al lado.
Después de lavarse, Fiodor Dostoyevski se vestía por completo. Nada de trabajar en bata como tantos freelances de hoy…¡¡y como era costumbre en la época en Rusia, donde la gente se pasaba en bata y zapatillas gran parte del día!! (asumimos, aunque Aimée no lo puntualiza, que esto solo pasaba entre las clases altas). Además de obseso con la higiene, también lo era con la ropa. No podía trabajar si no estaba impecable. “No puedo trabajar si sé que están ahí”, decía sobre las manchas que podían salpicar su ropa. “Pienso en ellas todo el tiempo, en vez de pensar en mi escritura”, añadía.
Tras vestirse y rezar, Fiodor Dostoyevski se tomaba su té mañanero y estaba con sus hijos, que iban a saludarlo y a contarle sus pequeños dramas infantiles. Se tomaba dos tés muy fuertes y se llevaba un tercero, que bebía mientras trabajaba. Mientras desayunaba, una doncella aireaba el estudio aunque luego Anna iba a echar un vistazo. Fiodor Dostoyevski era un obseso del orden y no soportaba que alterasen su estudio.
Tras desayunar, Anna Dostoyevski entraba en la rutina de trabajo. Fiodor Dostoyevski y ella se habían conocido durante la escritura de El jugador, cuando Anna (entonces una jovencita soltera) se convirtió en su estenógrafa. El escritor le dictó la novela y la pudo acabar en tiempo record. Anna mantuvo su posición tras casarse y Fiodor Dostoyevski le dictaba todas sus novelas. Por las mañanas, le dictaba lo que hubiese hecho por la noche y luego trabajaba sobre las ediciones que hacía Anna con su buena letra.
El trabajo no duraba todo el día. A las cuatro, Fiodor Dostoyevski salía a caminar y lo hacía siempre por la misma ruta “absorto en sus pensamientos”, tanto que ni siquiera reconocía a la gente que se cruzaba en su camino. A veces, comenta su hija, aprovechaba para visitar a algún conocido o, si estaban bien de dinero, comprar bombones o frutas para su familia. A las seis cenaban y tomaban té a las nueve. Entre la cena y el té, Dostoyevski leía. Tras el té su familia se iba a dormir. El escritor se pasaba por la habitación de los niños para desearles buenas noches y se iba a su estudio a trabajar. Como no le gustaban las lámparas, trabajaba alumbrándose por dos velas.

22.7.15

Trapiello: "He traducido el Quijote para ese 80 por ciento de españoles que no lo ha leído"

Solo 2 de cada 10 españoles han leído el Quijote, y a Andrés Trapiello le parecen muchos

Andrés Trapiello, escritor español de su versión de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha./elcultural.es
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.

Y que el 70% lo considera un libro muy difícil. ¿No será porque a la gente se le obliga a leer en una lengua que ya no hablamos y que no entiende?, se pregunta Trapiello. ¿Por qué los ingleses, japoneses o griegos lo pueden leer con facilidad y los españoles no?, insiste el escritor. Lo que lleva Trapiello rumiando desde hace 30 años decidió resolverlo hace catorce, cuando emprendió la osada tarea de traducir el Quijote al español actual. Lo hizo en secreto y con la convicción de estar haciendo algo importante. Hasta unos meses antes de su publicación no abrió la etapa de consulta y cotejo con especialistas. Ummm... De todo hubo: reticencias, entusiasmos, consejos... Pero el escritor es concluyente: "Lo he escrito para el 80% de los españoles que nunca han hecho ese viaje". 

-He leído su libro, pero no estoy segura de haber leído el Quijote. El verdadero.
-Ninguna traducción, por buena que sea, es el original. Es, hasta cierto punto, otro libro. Sólo hasta cierto punto. Pero seguro que usted ha leído un libro que se parece más al Quijote que ninguna otra de sus traducciones. Y no sólo por mérito mío, desde luego, sino porque el viaje del español actual al castellano del XVII es mucho más corto que el que ha de hacer el francés o el inglés actuales al castellano del XVII, y no digamos el japonés o el ruso. ¿O ellos no han leído tampoco el Quijote? Hemos de preguntarnos a qué se debe que tan pocos lectores españoles lo hayan leído. Acaba de hacerse pública una encuesta del CIS: sólo dos de cada diez españoles lo han leído (y aún me parecen muchos), y casi el 70% lo considera "un libro difícil o muy difícil", debido al lenguaje. ¿No será que se obliga a la gente a que lo lea en una lengua que ya no hablamos y que la mayoría ni siquiera entiende o le cuesta entender cuando la lee?

Trapiello apuntala su argumento: "Si un lector español o hispanohablante no entiende esta frase (o cientos parecidas), 'Quisiera enviarle a vuestra meced alguna cosa, pero no sé qué envíe, si no es algunos cañutos de jeringas, que para con vejigas los hacen en esta ínsula muy curiosos; aunque si me dura el oficio, yo buscaré qué enviar, de aldas o de mangas', puede hacer dos cosas: mirar las notas a pie de página (algo fatigoso cuando se llevan consultadas entre tres y seis mil, la media de notas en cualquier edición, y acertar con el filólogo adecuado, porque en este caso concreto los especialistas tampoco se ponen de acuerdo en qué quería decir Cervantes), o echar a volar su imaginación, tratar de adivinar qué puede significar eso y estar inspirado ese día".

-Es decir, usted ha traducido el Quijote para esos 8 de cada 10 españoles que no lo han leído hasta ahora. ¿Es su libro un sustituto del original, un sucedáneo, o un primer paso para luego leer el genuino?
-¿Qué es una buena traducción de la Ilíada o de Guerra y paz o de Hamlet? ¿Sustituto, sucedáneo? Traducir es llevar a otra lengua un texto que de otro modo no podríamos leer. Se perderán matices en el camino (y se ganarán otros, añadía Carlos Pujol, gran traductor, a propósito de las traducciones de Emily Dickinson de Marià Manent), pero gracias a las traducciones la literatura universal es lo que es. Shakespeare sin las traducciones del latín o del griego no existiría. Y desde luego yo no tengo ninguna duda: la Ilíada traducida sigue siendo la Ilíada, o los Cantos de Leopardi, traducidos, siguen siendo Leopardi. Este Quijote traducido no es el original, pero sigue siendo de Cervantes, como la Ilíada que yo leo en español es la Ilíada de Homero, no el invento de su traductor. Cervantes escribió su libro para todo el mundo, y para que lo leyeran como se leen las novelas, de seguido, sin especial dificultad, porque era, además, un libro más hablado que escrito. Yo lo he traducido para esos ocho españoles de cada diez que no lo han leído, para el 70 % a los que les parece difícil y para los que conociendo el original quieran leerlo por curiosidad, por gusto o para leerlo como lo leyeron sus primeros lectores del XVII, de una manera fluida y sin prejuicios.


"Los libros se escribieron para leerse. ¿Qué razones existen para impedirlo, y quién querría impedirlo?"
-Félix de Azúa escribió el otro día un artículo sobre los quijotes aparecidos recientemente, el de Rico y el suyo, y decía: “un quijote para quijotes y otro para sanchos”. ¿Está de acuerdo en que su versión es un quijote para sanchos? Decía también Azúa “un quijote cuerdo y otro loco”. Y ahí ya estoy desorientada, no sé cuál es el suyo...
-Me parece que Azúa se refería, siguiendo a Unamuno, al hecho de que Sancho y don Quijote acaban pareciéndose mucho, sin que al final del libro podamos ya distinguirlos. De haber sabido leer, Sancho habría podido leer el Quijote, como lo leyó el bachiller Sansón Carrasco, y lo habría entendido perfectamente. Hubiera podido hacerlo sin notas al pie. No está claro que un lector actual de la cultura de Alonso Quijano pueda leer hoy el Quijote sin esas seis mil notas. El Quijote es el libro de don Quijote y de Sancho, para quijotes y sanchos, el mismo libro les sirve a los dos. El lector del de Rico y el de mi traducción no tienen por qué ser diferentes, y me alegrará infinito saber que después de mi traducción se ha animado con el original.

Una relación tormentosa

-Habla usted de sus razones para emprender la tarea y menciona las Misiones Pedagógicas, intuye que a Francisco Giner le hubiera gustado... ¿Cuál fue su primer impulso para ponerse a traducir el Quijote al español actual? Y, en el otro extremo, ¿qué le hizo darlo por terminado, y decirse "Yo más ya no puedo"? ¿Aspira a que su Quijote se convierta en libro de texto?
-La relación tormentosa que tienen los españoles con el Quijote procede en parte de que ha sido un libro de texto, como las matemáticas. Algo que se les ha obligado a leer a los alumnos, no que estos hayan leído por gusto. Y no guardan un buen recuerdo. Y el Quijote debe volver a ser un libro leído, tanto o más que un libro de estudio. Cualquier amante de Cervantes aspira a que se lea el Quijote en su versión original en buenas ediciones o traducido en buenas traducciones. Y el que quiera y pueda leerlo en versión original, con o sin notas, puede seguir haciéndolo. No veo dónde está el problema. El único problema, al menos para mí, fue decir "basta, hasta aquí he llegado". Es cuando advierte uno que puede estructurar el delirio, y perder el juicio, como don Quijote. Porque uno puede poner fin a un libro propio, pero nunca a una traducción.

- Vargas Llosa recuerda en el prólogo de su libro la polémica suscitada en Francia cuando Malraux mandó limpiar todos los edificios clásicos de París, y dice que "no me sorprendería que hubiera una polémica semejante con la audaz empresa de Trapiello". Pero aquí no ha habido mucha, demasiado poca. Me parece un poco desconsolador y reflejo del poco interés general por la cultura. ¿A usted no le parece un mal síntoma?
-En Inglaterra y en Francia no hubo tampoco una especial polémica cuando tradujeron al inglés y francés actuales a Shakespeare o Montaigne. Nadie lo achacó allí al poco interés por la cultura. Al contrario, todo el mundo admitió que se trataba no sólo de algo necesario, sino de algo que sumaba, no que restaba. Y se alegraron, como es natural. ¿Cómo no alegrarnos de que miles de lectores puedan leer por fin el Quijote? No hacerlo sí que sería un pésimo síntoma.

El de Rico me ha servido de pauta

- Lo ha llevado muy en secreto, dice que el principal criterio ha sido la intuición, pero ¿ha consultado con los principales especialistas, ¿no?
-En realidad lo que he dicho es que cuando no disponía de otros medios para resolver algún pasaje peliagudo, me he fiado de la intuición, como haría cualquiera. Y desde luego que he consultado con los principales especialistas. Qué pregunta. Ni yo ni nadie puede leer ese libro sin las notas que a lo largo de cuatrocientos años han tenido que añadirse al texto original. Yo he tenido en cuenta a muchos, a algunos ya muertos, fundamentales, como Hartzenbusch, Rodríguez Marín o Martín de Riquer, y a otros, vivos, como Blecua o Rico. La edición de este último, muy rigurosa filológicamente, es la que me ha servido de pauta, y a él personalmente debo muchos buenos consejos y cautelas en el último tramo de mi trabajo. Por ejemplo, Cervantes es "leísta" y me convenció de que debía corregirlo.


"De haber sabido leer, Sancho habría podido leer el Quijote y lo habría entendido perfectamente"
La Real Academia tiene el prurito de meter en el Diccionario todas las palabras que aparecen en el Quijote, aunque estén en desuso. Pero el escritor se ha cargado algunas. También ha enmendado errores y alguna que otra incongruencia que ha permanecido en el texto durante 400 años. Cuenta Trapiello, por ejemplo, que en el siglo XVI la palabra 'discreto' significaba 'inteligente, agudo, perspicaz', y que, dependiendo del contexto, lo ha ido cambiando. Y más: "Cuando hablo de incongruencia me refiero por ejemplo al pasaje en el que don Quijote dice tener un hambre feroz y se come una hogaza de pan 'con dos cabezas de sardinas'. ¿Cabezas de sardinas? Siempre me pareció un error. Y la solución me la dio Rico: tenía que ser 'dos docenas de sardinas'. Y así se ha quedado".

-En su conjunto, ¿qué pasaje le ha hecho dudar más, con cuál se ha detenido más tiempo?
-Sin lugar a dudas, el primer capítulo. Sólo el primer párrafo cuenta en todas las ediciones con más de veinte notas al pie. Me ha divertido mucho ver poner el grito en el cielo a algunos al llegar a “los de lanza en astillero”. Lo primero que me preguntó Rico fue precisamente eso: "¿cómo has traducido astillero?". Él sabe que la traducción del Drae es vaga: "percha". Pero ¿de dónde se va a colgar un astil? ¿De las orejas? Si yo he traducido "de los de lanza ya olvidada" es porque no encontré una palabra mejor (manejé unas treinta; el astillero debía de ser algo parecido al palillero de los billares) y porque ese era el sentido que quiere darle Cervantes a la expresión.

-¿Qué gana y qué pierde su Quijote en comparación con el de Rico o el de Pérez-Reverte?
-El Quijote de Rico es más o menos el de Cervantes (el Quijote de 1605 y 1616 se parece al que llamamos original menos de lo que la gente cree: se publicó sin párrafos, sin guiones de diálogos, con infinitas erratas y docenas de frases, giros y sentidos incomprensibles; nadie en su sano juicio querría hoy leer “el original”); el de Pérez-Reverte es una reducción del texto, del que se ha suprimido casi la mitad y no se ha retocado apenas, y la mía es una traducción. No es “mi” Quijote. Es una traducción del Quijote, íntegra y fielmente, como se lee en la cubierta. Los que quieran leer un resumen leerán el de Pérez-Reverte, los que quieran leer el original leerán el de Rico o el de otro, y el que quiera leer el libro tal y como lo lee un lector japonés, francés o inglés actual, leerá una traducción, esta u otra de las que vengan.

"Hasta ahora, muchos se tomaban su lectura como el viaje a la Meca, algo que un español debe hacer al menos una vez en la vida"
-¿Cuál es, en fin, la principal sorpresa que depara la lectura del libro al lector poco avezado?
-Si hablamos de esta traducción, la sorpresa principal es la de que pueden leer el libro sin tropiezos, según me dicen, con un grado alto de comprensión lectora y sin menoscabo del lenguaje de Cervantes, incluso de su musicalidad. Y no tanto por mérito mío, insisto. Hasta ahora muchos se tomaban su lectura como el viaje a la Meca, algo que un español debe hacer al menos una vez en la vida. Ocho de cada diez españoles no han viajado a él nunca y de los otros, muchos no han repetido la experiencia, demasiado ardua. Si ahora pueden hacerlo, incluso repetirlo, ¿quién se lo impedirá? Y sobre todo hemos de preguntarnos: ¿Qué razones existen para impedirlo, y quién querría impedirlo? Y ahí es donde entran en escena las Misiones Pedagógicas: la cultura o está viva o no es nada; los libros se escribieron para leerse. Incluso en traducciones.
- Aquí puedes leer y descargar el primer capítulo del Quijote