19.7.14

Decálogo para no escribir una novela

No sé si por pereza o por falta de talento, o quizá por una insólita combinación de ambas, pero lo cierto es que a día de hoy nunca he escrito una novela

 
Escritora frustrada./lapiedradesisifo.com
Por lo menos esa es la versión oficial. Así que quién mejor que yo, que tengo una amplia experiencia en ese sentido, para elaborar un decálogo sobre cómo no escribir una novela. No pretendo estar a la altura de los formidables consejos de Biel Perelló, pero cualquiera me reconocerá que para dar consejos como los suyos hay que ser, como mínimo, Biel Perelló.

   1. No leas nada

   Si lees demasiadas novelas tal vez corras el riesgo de averiguar qué es lo bueno y qué lo malo, qué funciona y qué no. Especialmente no leas nada del género sobre el que no vas a escribir ninguna novela. Cada género tiene sus reglas y convenciones y solo cuando se conocen se pueden utilizar con propiedad, subvertir o evitar clichés. Y quizá ‒solo quizá‒ seas capaz de usar ese conocimiento en provecho propio.

   2. No escribas nada

   Limítate a repetir sin parar a todo el mundo que quieres escribir o que vas a escribir una novela próximamente pero ni se te ocurra empezarla. Ponte todo tipo de excusas peregrinas como que no tienes tiempo o que la empezarás cuando estés inspirado o cuando llegue el Bloomsday por aquello de homenajear a Joyce.

   3. Infórmate de cuáles son las últimas modas

   Si finalmente decides escribir, escribe lo que le gusta a la mayoría. Ten en cuenta que salvo las ultimísimas novedades todo lo que era popular ha dejado de serlo. Es más, cualquier libro que esté más allá de un par de meses en la sección de novedades de tu librería más cercana está pasado de moda. Si terminas hoy mismo una novela, entre que la envías a decenas de editoriales, una la elige y sale publicada seguramente estarás sacando al mercado un libro del año pasado. Como mínimo.

   4. No uses ideas propias si puedes usar las de otras personas

 
  ¿Para qué inventar tramas o personajes nuevos cuando se puede expoliar Crepúsculo, Harry Potter, El señor de los anillos o Canción de hielo y fuego? Si a otros les ha funcionado tan bien, ¿por qué no iba a funcionarte a ti? Limítate a hacer un fan fiction con alguno de tus libros favoritos, o en su defecto con un libro que esté de moda. Eso te garantizará de entrada unos cuantos lectores. No tengas problemas con los derechos de autor. De todos modos nadie te va a publicar una historia como esa.
 

   5. Utiliza como mínimo una Mary Sue, y a poder ser dos

  Al fin y al cabo las novelas sirven para evadirse de la dura y cotidiana realidad y huir a mundos de fantasía y sexo desenfrenado. La receta para conseguir a tu propia Mary Sue es sencilla: solo tienes que ponerte a ti mismo como protagonista de tu historia ‒no importa si eres hombre o mujer‒. Ahora ponte más atractivo, más inteligente, más fuerte, más valiente, más rico y, a poder ser, con superpoderes o con capacidades mágicas o sobrenaturales. Por supuesto, todos los personajes serán blancos occidentales de clase media. No olvides que si vas a juntar a dos personajes femeninos es imprescindible como mínimo una conversación sobre hombres.

   6. Tu novela acaba cuando escribes «The end», como en las películas americanas

   Seguro que estás deseando escribir la palabra «Fin» en la última página de tu manuscrito para descorchar la botella de champagne que guardas en la nevera. Por supuesto que una vez que hayas escrito la palabrita tu novela habrá acabado y tú ya serás un escritor en toda regla. No hay que releerlo para asegurarse de que todo tenga sentido, de que esté escrito correctamente y tenga consistencia. No hay que tomar notas sobre nada ni hay que cambiar ni una sola palabra. ¿Qué importa que el manuscrito esté lleno de faltas de ortografía, errores gramaticales o fallos de coherencia?

   7. No le enseñes tu novela a nadie

 
  Si lo haces corres el riesgo de que quizá alguien quiera publicarla. Mejor guardarla en un cajón como si fuera un hijo secreto. Si van Gogh no vendió cuadros en vida quizá a ti te publiquen tu novela cuando te mueras. Eso sí, si al final decides mandarla a editoriales mándala sin dejar que nadie competente y de confianza la lea primero. Tal vez descubran que no era la obra maestra que tú pensabas y desmonten tu teoría sobre la negligencia o la injusticia del mundo editorial.
 

   8. Si envías tu novela envíala a discreción

 
  ¿Qué importa que tu novela no encaje en la línea de esa editorial? Ellos solo publican poesía pero no podrán rechazar tu novela de ciencia ficción. Quizá descubran lo maravillosa que es tu novela romántica para mujeres de mediana edad y se sentirán obligados a publicarla aunque se solo dediquen a libros infantiles ilustrados.
 

   9. No tengas paciencia y ríndete ante la primera negativa de una editoriales

 
  No pienses que tu manuscrito lo va a leer el becario de turno. Seguramente cuando vean que es tuyo se lo pasarán directamente al director de la editorial. Eso no debería llevar más que un par de semanas. Si no te contestan o te envían una respetuosa negativa cágate en todo lo cagable y después ve preparando una hoguera. Ignora que grandes escritores enviaron sus manuscritos a decenas de editoriales antes de triunfar. Ignora, por ejemplo, que J.K. Rowling envió Harry Potter a doce editoriales antes de que Bloomsbury lo publicara.
 

   10. No te saltes ni una sola regla. Nunca

 
  Como todo el mundo sabe, todo decálogo respetable debe incluir al final una regla que te invite a saltártelas todas invalidando descaradamente todo el discurso ¿De qué sirven todos los consejos si al final te pido que los pases por alto y hagas lo que te dé la gana? Pero este es un decálogo serio. Cumple escrupulosamente estas reglas o de lo contrario acabarás escribiendo una novela que merezca mínimamente la pena. Y no es eso lo que queremos.

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