12.6.14

Errores imperdonables al escribir una novela

Hasta ahora hemos visto que ciertos errores pueden condicionar tanto la lectura de una obra por parte del público, que este termine por abandonarla 

Errores que no hay que cometeral escribir una novela./oficiodeescritor.com
 
Algunos fallos incluso pueden afectar tanto al escritor que sufra diferentes tipos de bloqueo. De estos tres errores que faltan para completar la serie, los dos últimos son los que afectan más al escritor que al lector. Y casi te podría asegurar que son tres errores que todo escritor debería cometer obligatoriamente en los inicios de su carrera.
¿Por qué? Pues te lo explico a continuación…

ERROR #7: UN MAREANTE PUNTO DE VISTA

Este error no solo lo cometen los escritores principiantes. A veces incluso cuesta detectarlo cuando el libro ya está publicado y en circulación. Se le ha pasado por alto a escritor, corrector y editor.

Puedes imaginar entonces la de veces que se ve este fallo en libros autopublicados que se saltan el proceso lógico editorial.

¿En qué consiste? Pues te lo explico con un ejemplo:
“Marisa dudaba entre descolgar el teléfono y llamar a Esther o ponerse algo encima, coger un taxi y plantarse en su casa. Pero la fina llovizna de aquel domingo por la tarde no invitaba a salir de casa. Tampoco le resultaría fácil encontrar un taxi libre. Aun así, no se decidía a descolgar el teléfono y llamar a su amiga.
En esta indecisión, de repente, sonó el teléfono. Sonrío al ver el nombre en la pantalla: Esther.
— Qué bruja eres —dijo Marisa al descolgar—, estaba pensando en llamarte ahora mismo.
— Eso se lo dirás a todas —respondió Esther, riendo—. Pero voy a creerte porque imagino que sabes por qué te llamo…
Esther buscó el paquete de cigarrillos entre el desorden de su mesilla de noche. Sintió un cosquilleo en el estómago y pensó en cuánto le gustaban esas tardes lluviosas de domingo en casa…”
¡Alarma! ¡Cuidado, amigo escritor! Aunque no lo parezca, estás cayendo en el Error #7: esta escena comienza desde el punto de vista de Marisa. Estamos dentro de su cabeza. Dentro, no en un punto cercano desde el cual observamos sus movimientos. Sabemos qué siente y qué piensa.
Entonces ¿qué artificio nos ha permitido salir de la cabeza de Marisa y meternos en la de Esther, sin previo aviso?
De acuerdo, el narrador puede ser omnisciente y saber lo que sucede en cualquier lugar, momento y lo que pasa por la cabeza de cualquier personaje… pero el lector se va a sentir mareado y descolocado si se salta de un pensamiento a otro: llegará un momento en el cual quien saltará de la historia será el lector.
¿Por qué? El lector necesita identificarse con un punto de vista y tener como referencia a un personaje para poder vivir las situaciones.
Este personaje puede cambiar las veces que se desee… siempre y cuando al lector le pongamos sobre aviso.
No basta una llamada de teléfono para pasar de un punto de vista a otro y salir de una cabeza para meterse en otra. Hay que finalizar una secuencia o indicar que una escena ha terminado.

Igual que hacemos punto y aparte para cambiar de tema, es necesario decirle al lector que hemos terminado de contar algo desde ese punto de vista antes de pasar a otro.

En las novelas corales, cuando los papeles principales están repartidos entre muchos personajes y hay numerosos secundarios, esto es más necesario si cabe.
Imagina una novela de estas características e ir pasando de los pensamientos y puntos de vista de cinco o seis personajes en un solo capítulo. Lo más recomendable es que en cada capítulo se cuente la historia desde el punto de vista de cada uno de estos personajes.
Consejo: cuando hagas la revisión de tus propios textos, toma siempre la referencia del personaje conductor de cada escena y presta especial atención cuando se relacione con otros. Cualquier pensamiento o emoción de estos otros personajes que el lector no pueda conocer si no es por una acción concreta, entrará de lleno en el Error #7
Por qué es necesario que el escritor novato cometa este fallo: porque cuando alguien se lo hace notar, el escritor en ciernes se ve obligado a revisar de nuevo su texto teniendo en cuenta el consejo anterior. La revisión debe ser tan minuciosa, que sin duda esa historia va a ganar en profundidad y coherencia. Y para la próxima vez, pondrá la máxima atención para no ser pillado de nuevo en un fallo tan de novato ;)
Atrévete a equivocarte, porque haciéndolo consigues innovar… o aprender.

ERROR #8: REPRESIÓN Y MOJIGATERÍA

Este tipo de error a veces lo he descrito como un bloqueo. ¿Dónde termina la vida privada y comienza el escritor?
Es decir, quien comienza a escribir lo hace sin saber dónde poner los límites. ¿Qué contar de la experiencia propia? ¿Pensarán los lectores que esto me ha sucedido en realidad a mí, y no al personaje? ¿Hasta dónde tengo que desnudar mis pensamientos y sentimientos?
El resultado de tales dudas es un bloqueo que dificulta el acto de traspasar el Primer Umbral o el avance en la historia al llegar a un punto determinado.
Pero otras veces sucede algo muchísimo mejor que quedar bloqueado.

Algo que es necesario que todo escritor principiante conozca para poder superar: la falta de naturalidad que impide a un autor encontrar su propio estilo literario.

El miedo al “qué dirán o pensarán de mí si escribo esto” ha destruido más carreras de escritor que la misma maquinaria de la industria editorial (nota: la diferencia entre sector editorial e industria editorial está explicada en el webinar que puedes ver al final del Curso Online de Narrativa).
Donde más se puede notar esa timidez y falta de decisión es en las escenas de sexo. No son pocas las veces que, en las asesorías privadas, llamo la atención sobre esto a los autores cuya novela superviso.
¿Por qué escatimar al lector detalles de las escenas más apasionadas?
El acto de leer es también un acto de voyeurismo, uno de los más invasivos. Como lectores nos metemos en lo más íntimo de las vidas de los personajes. Sus pensamientos y emociones, su pasado más oscuro y sus anhelos más secretos… pero resulta que, al llegar a la intimidad de la alcoba, se le niega al lector la posibilidad de conocer también esa parte de la vida de unos personajes que conoce al detalle: su vida sexual.
Cierto: a veces es mucho más sugerente insinuar que mostrar. Pero entonces ¿por qué sabes de un personaje que fue violado en la infancia, pero no te atreves a mostrar lo que sucede en su dormitorio durante la vida adulta? Ojo, que puede suceder todo lo contrario y entonces caer en la pornografía: se escatiman detalles importantes de su biografía, pero entonces se cuentan con todo lujo de detalles los encuentros sexuales.

Es ahí donde reside el error: en mostrarlo todo de un aspecto y poco o nada de otro; si insinúas, insinúas siempre y si muestras, lo muestras todo.

Una variante de esto es el uso de eufemismos. Está bien buscar sinónimos para depurar el estilo de escritura y no repetir palabras innecesariamente o caer en cacofonías. Pero otra cosa es evitar decir la palabra en cuestión porque resulta malsonante o demasiado gráfica.
Consejo: utiliza pene o vagina cuando sea necesario utilizar pene o vagina… y polla o coño cuando toque decir polla o coño (nota: esto es válido para escritores de España, para escritores de otras zonas de habla hispana, añádanse las palabras malsonantes que correspondan).
Tanto si tus personajes están al servicio de la historia o tienen vida propia, haz que digan lo que deban decir. Ni más, ni menos.
Ejemplos de eufemismo:
Persona de color: por negro/a
Persona de la tercera edad: por viejo/a
Dar a luz: por el verbo parir y el momento del parto
Persona invidente: por ciego/a
Estas expresiones se justifican a menudo diciendo que se pretende ser más elegante. Se convierte en eufemismo cuando la supuesta elegancia está inspirada por la mojigatería o la represión del “qué dirán o pensarán”.
El no querer ofender a un colectivo está muy bien… no utilices entonces expresiones del tipo “es un trabajo de negros” o “les hicieron una judiada” o “le engañaron como a un chino”. Pero utiliza sin complejos las palabras negro, judío, viejo… e incluso maricón.

Lo que es ofensivo no es usar ciertas palabras, es cómo las utilizas.

De hecho, según lo que digas sobre negros, homosexuales o judíos puede ser un delito perfectamente tipificado y comportarte problemas legales. Problemas serios y muy seguramente bien merecidos.

ERROR #9: CONDENSAR TODA UNA OBRA LITERARIA EN UNA SOLA NOVELA O RELATO

Es probable que comiences escribiendo relatos cortos, fruto de tus anotaciones constantes de ideas sueltas, pensamientos varios, ensoñaciones o divagaciones. O todo ello a la vez.
Pero intuyes que esos relatos no expresan todo lo que necesitas expresar y vas acoplando ideas, amontonando pensamientos, coleccionando ensoñaciones.
Es posible que un día leas un libro apasionante, encontrando la inspiración y la motivación que necesitabas en él, lo cual te impulsa a escribir.
Surge en tu mente la idea de hacer una novela. Comienzas tirando del hilo, te inventas unos personajes y los utilizas para soltar todo lo que llevas tiempo queriendo expresar.
Tienes tantas cosas que decir, tantas ideas que hierven en tu cabeza, tanta pasión que transmitir e historias que contar… que vas y las dices todas de golpe.
Con suerte, lo entenderás sin perderte en el laberinto de tu propia creación, porque es justo eso, tu propia creación. Lo entenderás tú… y para de contar.

Has volcado todo lo que tienes que decir en una sola historia. Has confundido lo que es una idea para contar algo con un argumento para explicarlo todo.

Deja que te explique la diferencia entre un relato, una novela y toda una obra literaria:
En un relato explicas algo muy concreto, que puede expresarse en unas páginas. Contiene algo, más o menos profundo, que deseas expresar. Y lo expresas de una manera sencilla, de forma evidente o sutil, con una historia corta.
Por coherencia estructural, te recomiendo que en los relatos cortos desarrolles ideas sencillas. Antes que intentar definir el amor universal, procura expresar el amor que se siente hacia una madre o un abuelo.
Para expresar el amor universal tienes la novela. Puedes desarrollar una historia más compleja para expresar ideas más complejas. Temas que necesitan muchas más páginas para que puedan calar en el lector a un nivel más profundo.
Con la novela puedes involucrar al lector, gracias a tus personajes, en los hechos que ellos viven. Les puedes transportar a otros estados de conciencia y hacerles sentir emociones determinadas, influirles a nivel inconsciente para que integren de manera profunda aquello que quieres transmitir.

Se podría decir que la extensión y complejidad de una historia está determinada por la extensión y complejidad de las ideas que deseas transmitir… o el nivel de profundidad al que quieras llegar.

Es cierto que autores como J.D. Sallinger, John Steinbeck, Ernest Hemingway y otros llegan a mucha profundidad con relatos o novelas cortas. Para eso es necesario ser un economista de recursos narrativos a nivel maestro.
Y sobre todo, tener claro qué quieres contarle al mundo con tu escritura.
Porque si lo tienes claro, podrás expresarlo de forma más clara, concisa y repartida en toda una obra literaria, evitando embrollarte diciendo todo lo que quieres expresar en una sola novela.
Pero en realidad, necesitas contarlo todo en esa primera novela. Poner toda la carne en el asador para darte cuenta de que tu primera novela, casi con toda seguridad, no sirve de gran cosa.
Forma parte del proceso de convertirse en escritor.
Cuando te das cuenta de que has embutido toda una obra literaria en una sola historia, es cuando puedes comenzar a desgranar el sentido de lo que persigues a la hora de escribir.
¿Por qué escribe un escritor? ¿Qué impulsa a alguien a contar historias? ¿Por qué recorrer este incierto camino, existiendo otros mucho más fáciles y, desde luego, rentables?
Pero, de forma más práctica, también podrías preguntarte…
¿Cómo puedo contar historias que expresen lo que deseo de forma precisa y no dispersarme?
¿Cómo superar los bloqueos y saber que estoy construyendo algo con sentido para más gente y no solo para mí?
¿Cómo saber que lo que pretendo decir guarda coherencia con la forma de decirlo?
¿Cómo decirlo de manera que tenga un significado para las vidas de mis lectores, que pueda aportar algo, por insignificante que sea, para enriquecer sus vidas, hacerlas más plenas?

CONCLUSIONES FINALES

Cuando te hagas esas preguntas y busques su respuesta, es cuando estarás en condición de afirmar que vas camino de convertirte en un escritor auténtico. Porque hay una diferencia entre ser una persona apasionada por escribir y un escritor.

Hay errores que se pueden cometer y otros no. Hay errores que una persona apasionada por escribir puede cometer, pero no un escritor.

La línea que separa a unos y a otros es fina, casi invisible.
Muchas veces es una frontera con los bordes desdibujados o cambiantes.
Es muy probable que, si estás leyendo esta serie de artículos, te preocupe lo suficiente escribir bien como para estar en camino de ser considerado escritor. Puede que estés en la frontera, vislumbrando esa fina línea. Puede, incluso, que ya la hayas cruzado sin darte cuenta.
ERRORES DEL UNO AL TRES
ERRORES DEL CUATRO AL SEIS

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